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Entre quejas

Stop complainingTengo poco tiempo para escribir aquí y, también, una cierta saturación por tener que escribir demasiado sobre temas, que aunque sean  interesantes, no lo son tanto como me gustaría. Ya veis, me quejo.

Mientras tanto, recopilo las palabras de otros, como éstas de Xavier Marcet en un excelente artículo sobre, pues sí, la queja.

Lo importante en la vida es tener proyecto, disfrutar desplegándolo y acompañarlo de un relato potente, un relato que convence a uno mismo cuando ve que convence a los demás. Hay gente que se empeña en tener como todo relato la queja y un victimismo muy pesado.

Me he identificado mucho con ese párrafo, aunque distingo entre dos tipos de quejas

  • Una queja como sistema, como proyecto profesional (tal como dice Marcet) que es una queja fútil, sin esperanza, ni búsqueda de soluciones (y digo buscar, no dar), en personas para quienes parece que esté hecha la frase “Cuidado con lo que deseas, por que puede que lo obtengas“.
  • La queja fundamentada, tozuda y radical que provoca tanta incomodidad como la verdad misma, que genera ideas y que es una heroica resistencia contra la estupidez conformista.

No sé si será muy difícil distinguirlas, probablemente la queja fundamentada, la segunda, se corresponda con esta actitud que describe en la misma entrada:

Me gusta esta actitud que emana Welch de una cierta resilencia ante las dificultades (como tener malos jefes), me gusta esta actitud de no romper la baraja a la primera de cambio pero tampoco aguantar situaciones profesionales que lo único que garantizan es un relato victimista para el resto de los días. Afrontar situaciones duras requiere esfuerzo y un cierto sentido prospectivo de la vida. Si no hay salida, hay que buscar otro camino (organización, empresa, institución) pero nunca hacer de la queja constante nuestro proyecto profesional.

Me apunto esta expresión: sentido prospectivo de la vida; también la analogía del relato, muchas veces la he usado. A lo mejor, simplemente, es que la queja reiterada y de vocación victimista sólo es consecuencia de un mal talento para el relato. En serio.

No dejéis de leer el artículo. Estos dos párrafos que cito no son nada en comparación con la historia que lo introduce.

Por cierto, hoy ha publicado un decálogo sobre el liderazgo que me parece que me va a dar para otra entrada. Otro día será, que hoy tengo que seguir escribiendo otras cosas menos interesantes. Quejica que es uno.

Publicado en Citas, Equipos y personas.


2 Respuestas

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  1. María dijo

    El caso es que el artículo que nos propone tiene pinta de ser una queja más o menos encubierta, je je je.

  2. los sueños de la razón dijo

    Pues ahora que lo dices, María, va a ser que sí y que la entrada es una meta-queja ;-) .



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