¿Quién aprecia más y mejor la riqueza de un territorio próspero? ¿El que ha nacido y crecido en él o el que viene de un lugar pobre?
¿Cuál de ellos, el nativo o el inmigrante disfrutará más con el descubrimiento de cada una de las ventajas que el país de la abundancia ofrece?
¿Quién se mostrará más crítico con sus perversiones? ¿El que ha crecido con ellas y no tiene más referencias que las del propio suelo o el que puede recordar una manera diferente de vivir y comportarse?
Quiero ser inmigrante digital (y no tengo más remedio, todo hay que decirlo).
Buen fin de semana.
Creo que nosotros los inmigrantes (digitales) disfrutamos más pues en cierta forma sigue siendo un mundo nuevo en el que cada día descubrimos lo inmenso e interesante que puede llegar a ser. Creo que hasta prefiero ser un inmigrante, pues seremos los últimos en haber experimentado el cambio y eso nos hace especiales.
Para ilustrar un poco lo anterior, estaba viendo hace poco un programa en la TV en donde una mujer de unos 40 años se dirigía a un grupo de jóvenes de alrededor de 18 años en donde les entregaba un MP4 a cada uno mientras les decía que tenía bluetooth y les comenzaba a explicar lo que eso significaba y que podían hacer con él…. Las caras de los chavales eran como ¿Y esta señora que me explica, será que ella se enteró sobre lo del Bluetooth hoy?… Para ella tal vez era algo nuevo y fantástico (allí está lo maravilloso) pero para ellos era algo de lo más normal…
Que pases un buen domingo.
SM
Gracias por el ejemplo, Senior, y por el comentario, claro.