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El retorno del vinilo

vinilo Me ha encantado leer la entrada Calidad y emoción en La Tejedora.

Según extracta el blog de música de Cnet, algunos consumidores jóvenes de música están dando de lado los formatos digitales para volver, pásmense, al viejo vinilo. ¿El motivo? La calidad del sonido es infinitamente superior al de muchos mp3 que circulan de mano en mano. Así, las ventas de discos de vinilo están viviendo un leve repunte (miren en su tienda indie más cercana y encontrarán pruebas) gracias a nuevos entusiastas exquisitos que buscan repetir esa experiencia íntima y completa que se destila de la música.

Siempre que he recuperado algun “LP” de vinilo y lo he puesto en el tocadiscos (¡qué palabras! ¡tan poco tecnos!) el subidón de calidad ha sido bastante espectacular incluso comparado con el CD. Alguna vez también he pensado que podría ser una buena oportunidad que las tiendas de discos recuperasen el mercado por la vía del coleccionismo de élite.

Lo que hemos ganado en cantidad y accesibilidad a la música gracias al formato mp3 y a la red, lo hemos perdido en calidad de reproducción; probablemente de manera más que compensada (pero nunca la cantidad compensa del todo a la calidad). Es lo que tiene la larga cola, quizá deje un espacio para desempolvar los viejos vinilos, ajustar la pluma y la aguja del plato y recuperar las sensaciones de fragilidad y gravedad que acompañaban al acto de “poner música”. Qué gusto.

Por cierto, que Alorza tuitea que anda en busca del vinilo Música de Gato Pérez, a ver si entre los de blogolandia damos con él que para algo tenemos la larga cola… Razón: aquí mismo, que también me interesa.

Alorza en busca de la Música perdida

Publicado en Al vuelo, Música.


El semanal de anotaciones (invierno 08, 2º domingo)

Clip club¿Son las primeras entradas del año indicativas de lo que va a ser el tono general de los próximos trescientos y pico días? Puede ser, entramos en el año con la inevitable sensación de que comienza algo nuevo y tratamos de avanzarnos, de prepararnos ¿Conocéis el efecto de la profecía autocumplida? Lo que prevemos tiene más posibilidades de cumplirse.

Pues, si creemos que ese supuesto es cierto, parece que 2008 será el año de:

Cuidado con el perro, es contagioso

Ya, de aquí y de allá:

Siglo XX

  • El vídeo contra las armas de fuego que encontré en la Huella Digital:

Hala, ya está.

Publicado en Weeklog.


¿Recordáis la movida?

AlaskaAlaska fue (¿y es?) un icono de la movida madrileña, de ahí su foto en esta entrada. A saber porqué me ha dado por recordar esa época mientras me tomaba mi café y leía un descorazonador diario (EL PAÍS está de lo más deprimente).

Una recopilación de la buena música de esa época se encuentra en La Edad de Oro del Pop Español, aunque, para mí, mas que del pop, esa fue la época en la que el movimiento punk llegó con retraso a este país. Pero la convergencia del cambio político y social con la contracultura le dio a la movida ese aire particular e irrepetible.

Eran tiempos de políticos carismáticos. Quizá uno de los últimos fue Tierno Galván con sus bandos insólitos, su humor y su bagaje cultural ¿Recordáis cuando recibió al papa romano en latín? “Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad” fue una de sus frases públicas ¿Os imagináis a un político actual diciendo algo así?

Rescato, de entre un montón de canciones que aún tarareo, estos dos temas.

Malos tiempos para la lírica de Golpes Bajos (como los que corren).

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Lobo Hombre en París de La Unión.

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Y os dejo el trailer del proyecto Rockola, in memoriam.

Publicado en Música.


Fin de semana en paro

chaplin.jpgHoy he tuiteado mi experiencia como menda que se va a inscribir en el paro. Queda sobrado, pero tengo que explicar que conozco, por mi anterior trabajo, al director de la oficina que me toca, a su jefe y los jefes de sus jefes. Pero excepto en casos desesperados, no uso mis contactos profesionales para mejorar mi vida personal y como hoy el trámite era puramente administrativo, no he querido forzar mi buena relación con la autoridad competente. La cosa es que mi orientador me dijo que me inscribiese en el paro antes de darme de alta como empresario unipersonal (palabro) porque así podría acceder a no sé qué créditos y ayudas si alguna vez se daban.

Así que me he levantado de buena mañana y, como vivo en un pueblo, me he recorrido los 30 km hasta mi oficina “del paro” (ya pueden decir que son oficinas “de empleo”, que, entre el vulgo currante, nadie las llama así). Allá estaba antes de que abriesen y en la puerta ya había una cola. En ocasiones he visto largas colas de trabajadores, en la temporada baja del empleo, esperar y esperar bajo la lluvia o bajo un sol implacable. Hoy no era el caso, el día era templado y la cola discreta.

Me he ido a tomar un café. Había enfocado la mañana desde una perspectiva paciente. Algo más tarde de la hora de apertura, la oficina se ha puesto en marcha y me he colocado en la cola. Lo primero que llama la atención es la disposición del espacio. En primera línea, casi junto a la puerta, hay una barra elevada donde una segurata y una trabajadora de la oficina parecen atrincheradas ante los ciudadanos para no dejarles pasar así como así. Se trata de “Información” por lo que reza el cartel que cuelga del techo sobre ellas. Ante la barra una mujer despotricaba y exigía alguna vía de reclamación por no haber recibido en cuatro meses el pago de las prestaciones debido, según ella, a un error reconocido de alguna de las administrativas de la oficina.

Tras calmarla y hacerle rellenar un formulario de… ¿cómo lo llamaban? ¡Ah, sí! alegaciones, han conseguido separarla de la barra y que la cola avanzase. Antes de llegar me he fijado en que los turnos se ordenaban por el sistema del papelito con número y que, en su día, hubo una maquina expendedora de tiquets de turno. La máquina había desaparecido o estaba tras la barra, ya que los tiquets te los entregaba o bien el segurata o bien la señora trabajadora.

Una vez otorgado el tiquet ya tenías derecho a pasar a la zona que yo llamaría “limbo“, un espacio desmadejado de sillas y tierra de nadie entre la barra-trinchera y las mesas con ordenatas y administrativas (es que todo eran señoras) donde se te inscribe en el “paro” o se te tramitan las prestaciones. En este espacio frontera entre la calle y la burocracia, esperas hasta que tu tiquet aparece en la pantalla iluminada. Cuando tu número sale en la pantallita, tienes que localizar la mesa correspondiente (que no está ubicada según orden apreciable a simple vista) y allí te dicen que los “ordenadores no van”. Digo que te dicen eso, porque me lo han dicho hoy y porque cuando, por mi anterior trabajo, iba a esta oficina, creo que una vez sí y otra no los ordenadores no iban. Vale ¿y? Pues puede venir otro día o esperarse a que vayan, pueden ser cinco minutos o más… ¿Y que hago con mi número? No se preocupe que volverá a aparecer ¿Entonces me quedo mirando la pantallita de los números hasta que los ordenadores vayan y vuelva a aparecer el mío? O viene otro día, usted mismo, pero si se va, dígamelo que no le volveré a llamar. Vale. Se notaba que tenía el tema por la mano.

Me retiro a la tierra de nadie y decido que ése no es mi sitio. Veo que, al otro lado de la calle, hay un barecito con dos mesas en la acera y me voy para allá. Compruebo que tiene vistas a la pantallita de los números, aunque a esa distancia no se leen bien. Bueno, para eso lleva uno la cruz de que le llamen geek. Saco mi cámara digital y con el zoom veo los números. Un café por favor. Gracias. Me saco el móvil y a tuitear y con la cámara voy echando el ojo a la pantallita. Estupendo.

Al cabo de bastante más de 5 minutos, como de 60 o así, veo que los números empiezan a moverse en la pantalla de turnos, pero el mío se lo saltan. Me voy al parapeto de la segurata y de la currante de la oficina y lo primero que me preguntan es ¿Y usted a qué estaba sacando fotos? A nada. Le he visto. Y yo a usted. Le he visto sacando fotos. No sacaba fotos, leía la pantalla con el zoom de la cámara. Ah. Sí. Bueno ¿qué le pasa?. Que se me han saltado el número que me dijeron que volvería a aparecer ¿Qué numero tiene? El 22. Pues se le ha pasado el turno. No se me ha pasado, se lo han saltado ¿No ha dicho que tienen el 22? Sí. Pues van por el 23. Ya. Ha perdido el turno. No lo he perdido, se lo han saltado. Un momento, voy a ver. Vuelve, me pide el tiquet, se vuelve a ir. Me hace pasar a la tierra de nadie y me señala una mesa y me dice que allá me atenderán cuando acabe quien está siendo atendido. Gracias.

Lo que ha pasado es que la menda que tenía que retomar mi número se ha ido a desayunar y me ha hecho perder el turno. Lo he averiguado aprovechando la espera para observar la dinámica de la oficina. Bueno, al poco me atienden y me registran en las estadísticas como filósofo y letrado que quiere ser consultor. La señora no entendía mucho que quisiera apuntarme al paro un viernes para darme de alta como empresario el lunes, pero como no ha encontrado impedimento ni irregularidad alguna, ha cumplido con mi excentricidad de filósofo. A decir verdad y en el fondo, yo tampoco entiendo muy bien el porqué de mi extraño comportamiento, pero como me orientaron en este sentido, yo, lo que mi orientador me diga.

Después, me he ido a currar. El lunes me quito del paro. Pura administración open y 2.0. Qué mundo. Tal cual.

Publicado en Administración, Consultoría, Trabajo.

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Compartir fotos in plain english

Otro de los vídeos ilustrativos de commoncraft. En esta ocasión invitan a usar los sitios de fotos online con su peculiar argumentación.

A ver si recopilo todos estos recursos para ilustrar la web 2.0, los de commoncraft y los de otros. Esa wiki que no llega…

Fernando, de Reflexiones e Irreflexiones me recomendó la Dokuwiki cuando tuiteé sobre cuál era más recomendable instalar. La estoy probando ¿Alguna idea más?

Publicado en Fotos, Web 2.0.


Fondo y forma

Fondo y forma 1.

Estoy trabajando en un par de proyectos con otro consultor que fue proveedor de mi ex-organización. Él es un experto. Quiero decir (bueno, él lo dice) que siempre ha sido consultor en unos contenidos concretos, que sabe (y sabe que sabe) de un tema concreto y sus servicios siempre rondaban ese tema. Los dos estamos ahora trabajando para un organización sobre cuyos contenidos no tenemos ni pajolera idea. Nos cuesta entender sus procesos porque su terminología nos parece extraterrestre y la mayoría de los trabajadores de esa empresa son técnicos supercualificados.

Me muevo a gusto con esa sensación. Siempre me he considerado experto de nada y aprendiz de lo que sea. Además, no me pagan por asesorarles y ayudarles en su trabajo técnico sino en el cómo lo organizan, en el cómo se relacionan y en el cómo mejoran. Mi compañero se muestra un poco sorprendido, porque nunca se había encontrado en una situación así. Yo creo que no es cierto pero él no lo sabía. Su experiencia en los contenidos le ha liberado de ellos y, en realidad, sus asesoramientos eran metodológicos, como los que estamos haciendo en la empresa esta exótica. Por eso es un buen consultor.

2.

Voy a que me orienten (¡je!) sobre mi alta empresarial (de temas burocrático-normativo-fiscales nunca llegaré ni a aprendiz, mi religión me lo prohíbe). Me preguntan si voy a ser profesional o empresa unipersonal. Yo: “¿Perdone?” . La mujer que me asesora me mira con cara de pensar “Ya estamos” y me lo explica muy bien:

- Un profesional vive de lo que sabe y ofrece lo que sabe, mientras que una empresa tiene una actividad que puede producir servicios diversos.
- Ah, bueno, pues yo sé de lo que hago y mi intención era vivir de lo qué sé hacer, así que mejor profesional, ¿no? que parece más sencillo.
- Y usted ¿qué es?.
- Consultor, a mandar.
- Ya, pero ¿qué es? ¿qué ha estudiado?.
- Filosofía y letras, pero serlo, serlo, lo que se dice serlo….
- (Sorprendida) ¿Y qué quiere hacer?
- (Temeroso) Bueno, asesoro a organizaciones para que mejoren, ya sabe, procesos, calidad, organización, sistemas de información…
- Pues entonces no puede ser profesional, tiene que ser empresa porque no hace usted de lo que sabe.
- Pero… si eso es de lo que sé…

Y así ha seguido el tema… la he dejado con la duda, eso sí…

- Además no hay epígrafe, entre los profesionales, para eso que usted hace

3.

Como no entendemos nada de lo que hace la empresa esta en la que estamos trabajando, a su gente también les parecemos dos marcianos; y cuando tienen que explicarnos uno de sus procesos de trabajo no dejamos de preguntar “¿porqué?” como si fuésemos niños de la generación informe PISA. Están encantados, los clientes, nunca habían tenido nadie delante que les hiciese esa simple pregunta. La verdad es que vamos entendiendo de que hablan, pero seguimos haciendo ver que nos suena a chino porque está resultando una buena práctica.

Colofón.

Asocio fondo a contenidos y forma a método. Siempre me ha interesado más el método que los contenidos. Esa actitud, por otra parte, está basada en una mala cabeza que tiende a olvidar datos como fechas, nombres y frases; mientras que aprende rápidamente maneras de hacer, relaciones, causas y efectos. Tengo amigos de memoria enciclopédica a los que envidio. Pero yo me defiendo mejor delante de los problemas que requieren habilidades transversales y no tanto recuperar informaciones. Además, para eso está Google.

Es verdad que el método no tiene sentido sin unos contenidos donde aplicarse, pero también lo es que los contenidos sin un método para usarlos son meras bibliotecas deshabitadas. O ¿en el fondo sólo hay forma?

¿Qué pensáis de esta elucubración? Otro día me pongo más formal y hago un decálogo o algo así, pero hoy sólo quería recoger algunas píldoras reflexivas ¿Compartís alguna?

PS.: Los enlaces son guiños ;-) .

Publicado en Consultoría, Opinión, Organizaciones.


Screencastomatic

Creencast-o-matic Screencast-o-matic vía Codswallop.

Publicado en Web 2.0.