Que quede claro que ya sé que de lo que voy a escribir no es tan importante, pero hace sudar lo suyo y pido ayuda. Como ya anuncié hace unas semanas, me lo estoy montando por libre (laboralmente al menos) y con el nuevo año me he puesto a formalizar la situación. Aparte de los infernales trámites al uso para hacerse autónomo (¿cómo te lo pueden poner, no ya tan difícil, sino tan aburridísimo?) ando en la disyuntiva de si buscar un nombre para el bisnes o presentarme por la cara bonita y el que figura en mi DNI.
La mayoría de las personas consultadas apuestan a que mejor que me busque una marca, porque el apellido exótico que gasto (Rodríguez) induce a pensar en una tienda de ultramarinos antes que en una consultoría ¿Es broma? No estoy seguro. Pero en mi personal sondeo, gana esa opinión.
Vale, pues me pongo a barruntar una marca y, según consejos sabios…
- Que componga una expresión o un eslogan. Si se trata sólo de una palabra, lo más probable es que si algún día la intento registrar, tenga problemas. Algo como “pensando en lo que sea“, “qué guay es lo open“, “consultoría en innovación y cambio abierto en red doscero beta“. No les falta razón, seguro que a nadie se le ha ocurrido registrar algo así.
- Que lo primero es el dominio. Probablemente es un consejo cargado de sapiencia. Lo mejor antes de adoptar “consultoría en innovación y cambio abierto en red doscero beta” es comprobar que consultoriaeninnovacionycambioabiertoenreddoscerobeta.com no está pillado. No lo está. Por cierto, si buscáis un dominio, os aconsejo este servicio: BustanAName.com. Lástima que no funcione con el .es. Aunque me voy a mover por el .com, que no me pase lo que a Aníbal.
- Pues me pongo a ello y encuentro algunos nombres libres. Tengo una cierta facilidad para enredar con las palabras y me salen unos cuantos nombres originales, bastante open y sugerentes pero (ay, que siempre hay un pero) a mi pequeña muestra de consultados les parecen demasiado molones y me dicen que no le van a un señor tan serio como servidora, que son nombres para una agencia de publicidad o así (deben considerar a las agencias de publicidad unos payasos). El consejo bastante mayoritario es que me busque un nombre más serio.
- Hay una línea de pensadores que me aconsejan nombres relacionados con las lenguas muertas. Ciertamente tienen la ventaja que son (casi) universales. Algo en latín no hace falta traducirlo a las lenguas del estado ni a las europeas. No veas que curro. Y no he conseguido encontrar un buen diccionario en línea de castellano-latín ¿Alguien conoce alguno? La verdad es que la idea es interesante y la utilicé en mi primera empresa consultora con bastante éxito (aunque hace algunos años reformularon el nombre y quedó en una engendro neo-latin-fashion-fiction).
- Esa línea de las lenguas muertas la abandono por ahora. Así que selecciono algunas ocurrencias para ponerlas a prueba y no quieras saber la de lecturas que hacen los lectores. Del par de conceptos que yo quería transmitir no pillan ni uno, pero aparecen interpretaciones de lo más inverosímil a patadas. Y después dicen que la gente no es creativa.
- Y luego, el diseño, la puesta en escena. Me voy apañando combinando aplicaciones gráficas para hacer algunos esbozos y las discrepancias entonces ya se desmadran: o no gusta el color, o el tipo de letra, o “esa cosa que le sale por ahí“, o la separación entre los caracteres o que estén tan juntos. Y eso que he tirado por lo minimalista.
- Al final, siempre está el listillo que, visto mi desasosiego, sale con “Bueno, oye, que tu nombre tampoco está tan mal. Total, ‘Rodríguez’ es un clásico“.
En fin ¿Algún consejo (más)? Venga que igual os invito al bautizo.
PS.: No pongo lo que se me ha ocurrido por aquí, porque San Google trae a mucho trastornado buscando peinados chinos, patos lucas, vídeos para senos, fotos de mi vecina, inducciones al suicidio, ringtones de Torrente, zoofilía con vaca y qué sé yo qué ¿Qué queréis que os diga? Me fío de vosotros pero no de esa panda de indeseables.







Por esa fuente inagotable de burbujas 2.0 (es broma, o no) que es
Urbanita para toda la vida, fugado en una isla mediterránea; filósofo y letrado que mola más que psicólogo, de apellido, social que, en mis tiempos, era una especialidad. Entre tanto título genérico me quedé con un perfil polimórfico y más bien metodológico. Desde la enseñanza a la consultoría, pasando por la estadística, la creación de [...]


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