Genial animación, muy bien publicada por Alt1040 para empezar el fin de semana con buen humor.
¿Cómo se le ocurrirán estas ideas a su autor? Es Juan Pablo Zaramella.
blog de poca fe
Genial animación, muy bien publicada por Alt1040 para empezar el fin de semana con buen humor.
¿Cómo se le ocurrirán estas ideas a su autor? Es Juan Pablo Zaramella.
– Viernes, 19 septiembre 2008
– Jueves, 18 septiembre 2008
Trabajando con las administraciones y tratando de desenmarañar el lío de relaciones laborales en el que están enredadas, me estoy encontrando con una curiosa perversión del sistema. Hay tareas y funciones de la administración que están siendo aseguradas por personal laboral, que gozan de estabilidad gracias a este personal; en lugar de que sea el funcionario el que, como es su papel teórico, sea el que de continuidad y seguridad a la función.
En una administración encuentras siempre un cierto número de contratos laborales conviviendo con los funcionarios, muchas veces realizando tareas similares con independencia de sus funciones “oficiales”. Este personal laboral es más fácil de recolocar y sus tareas y puestos pueden ser modificadas sin mayores consecuencias, ya que habitualmente ni siquiera están documentados. En ocasiones, este personal trabaja en un área de la administración que ni es la contratante, sino que el sueldo lo paga una entidad externalizada como una empresa pública, que “presta personal” a la administración. La razón es obvia, es mucho más fácil reforzar una administración con personal de contratación externa que mediante la ampliación del número de funcionarios o la contratación directa de personal laboral. Las normativas legales y la gestión de recursos humanos (oxímoron), si la hay, se han vuelto paralizantes.
Pues bien, mientras que los funcionarios, especialmente en las grandes administraciones (gobierno autonómico o nacional, por ejemplo) tienen la oportunidad de entrar en comisiones de servicios, optar por plazas mejores (aunque sea por que están más cerca de su casa, uno de los factores motivadores que más frecuentemente encuentro), intercambiarse con otros funcionarios y toda una gama de posibilidades de movilidad que hasta puede que se incentiven; el personal laboral, no y, además, está permanentemente preocupado por su seguridad, muchas veces bajo contratos temporales que se repiten indefinidamente y siempre con la posibilidad de ser despedido, mucho más remota en el funcionario y mucho más crítica en estos tiempos de crisis que vienen. Tampoco los sindicatos, en la administración, suelen prestar mucha atención a las personas laborales, aunque eso puede variar en cada casa.
El resultado es que en muchos puestos y departamentos quien permanece es el laboral precario, mientras que los funcionarios tienen una movilidad extrema y sus puestos rotaciones altísimas. Cuando un funcionario se va y llega otro, quien le explica de qué va el tema y como se trabaja es el laboral que se ha quedado, quien es capaz de realizar todas las tareas y procesos es el laboral, que las conoce al dedillo; aunque quien tiene la firma y la “autoridad competente” es el funcionario, que permanecerá en el puesto hasta que encuentre una oportunidad de mejorar que el laboral no tendrá nunca.
Esto ocurre especialmente en unidades poco atractivas por la naturaleza de sus funciones, las condiciones del puesto y mil y una posibles razones más o menos permanentes o coyunturales. Pero es que es en estas unidades donde se reemplazan puestos con personal laboral más habitualmente por esa misma razón, por la dificultad de conseguir funcionarios que opten a las plazas y las mantengan un mínimo de años.
Así que, pese al tópico y a la imagen del funcionario, se puede considerar que existe el curioso espécimen del funcionario (o el puesto) dinámico, que no para quieto, mientras que en ese mismo nicho se encuentra, frecuentemente al laboral atado a la silla. “Taxonomías” aparte, cuando pienso en esta situación no consigo concluir si es buena o mala. Formalmente, como perversión del sistema, es muy mala. Entre nosotros, si la situación se generaliza, es toda una baza para poner en evidencia la esclerosis del sistema funcionarial.
No sé, no sé.
Publicado en Administración, Equipos y personas, Organizaciones.
– Jueves, 18 septiembre 2008
… Viajando. Así se curan muchas cosas; entre otras, el racismo.
Este es el mensaje de este emotivo video (Anti nazi) de Sportfreunde Stiller que he encontrado en La Huella Digital vía Uno Rápido.
Vale la pena hacer viral a este vídeo, ¿verdad?
Edito: El título original del post decía “skinhead” en lugar de nazi, lo cual es un error como me hace notar Julen. No todos los skinheads tienen ideologías fascistas o racistas, aunque en algunos lugares los skins racistas han sido los que se han destacado en los medios Caí en el tópico o, más bien, en el prejuicio. Corregido. Mis disculpas.
Publicado en Al vuelo, Historias, Monstruosidades.
– Lunes, 15 septiembre 2008
Lo de la escuela y sus problemas se va a convertir en un serial blogging. El Café de Ocata vuelve al tema para que le echemos un vistazo al Informe de la OECD Education at a glance 2008, especialmente en su nota técnica dedicada a España. El resumen, como siempre, es que vamos mal, muy mal. O nos pensamos la escuela del siglo XXI, como se plantea en Rizomática, o lo la magnitud de la tragedia va a ir a más. Por cierto, que ese blog y El Caparazón los incorporé hace poco a mi reader después de visitarlos por recomendación de governance.
Es difícil no haberse enterado de que Google ha cumplido diez años; hay qué ver lo que se ha escrito sobre el cumpleaños. De nuevo, El Documentalista Enredado me salvó de la infoxicación sobre el tema con el artículo (primera parte) más completo sobre ese evento: estamos googleizados, gente; y, de aquí a poco igual estaremos tuiterizados. Aunque marilink no ve tan claro como otros que el tuiting acabe con el bloguing. Me gustó su perspectiva: el blog es nuestra casa y el tuiter, la máquina de café o la plaza del pueblo. Muy exacto. En El Caparazón se analiza a fondo la comunicación 2.0: Comunicación 2.0: menos reuniones, más twitteos, mejores resultados. Todo es cuestión de práctica y de mejorar la gestión del tiempo. Una de las técnicas al respecto, aplicada especialmente en el sector de la producción, fue el Just in Time. Como de todo podemos sacar partido, Sociedad Conectada se plantea su aplicación a los procesos de la administración. Interesante. Claro que lo del Just in Time ya tiene sus años, los mismos, por lo menos, que Tony Bennet que ya cantaba sus bondades en los cincuenta, aquí con Michael Bublé:
Los caminos para mejorar la administración son infinitos y en Gran Bretaña puedes conseguir 20.000 libras si aportas una buena idea para dar uso innovador a la información digital pública. Lo explican en Rizomática. Otra vía será simplificar la organización. La administración especialmente, está sobreorganizada, un mal de nuestros días sobre el que Julen vuelve. También, a raíz de ese artículo, en ¿Cómo haremos para desaparecer?, David reflexiona sobre el significado del trabajo y hace una revisión de la era que (ojalá) está por llegar: La Era del Propósito: autogestión, motivación intrínseca, pasión en el trabajo, la vía para las nuevas organizaciones. Parece de sentido común, pero ya sabemos lo difícil que es dar con él. En Nodos en la red queda demostrado; fijaros en lo que encontró escrito en una formulario de solicitud de propuesta (RFP):
Instrucciones para el uso de esta plantilla
1. Use el sentido común. Debe tenerlo en algún sitio, busque.
2. Busque más.
3. Busque mejor.
4. Cuando lo haya encontrado, aplíquelo.
En fin, falta de sentido común o una gestión irónicamente excelente del just in time es lo que debió de llevar a cierto piloto a ser el primero que se derribó a sí mismo. Lo explica La Maldición de Sísifo. Eso es precisión mal entendida. Más just in time fallido (ya me perdonaréis el cachondeo, espero), encontramos en cada uno de los episodios del correcaminos que se pueden encontrar en YouTube, según nos explican en Microsiervos. A mí me encantaban… digo: me encantan. Y sobre sentido común… yo no sé si lo que sigue, que encontró Presión Blogosférica, es la definitiva aplicación de ese escaso sentido a la resolución de conflictos…
Publicado en Weeklog.
– Domingo, 14 septiembre 2008
He estado probando estos días, después de verla en Versvs’ blog, la suite / aplicación de Oficina on line OpenGoo, (futura) alternativa libre a GoogleDocs o Zoho por una importante ventaja, se trata de un software open source que puedes alojar en un servidor compartido al uso sin mayor problema. Requiere de Apache, MySQL y PHP, y con eso cumple las funciones de un gestor de proyectos y documentos compartidos (de cualquier tipo hasta donde lo he probado), con las habituales posibilidades de etiquetarlos, guardar sucesivas versiones, enlazar unos con otros, relacionarlos con los contactos, fechas del calendario, tareas del proyecto, mensajes a los usuarios. Incluye, además, editor de textos (html) y presentaciones al estilo de los servicios web más conocidos. Las hojas de cálculo están previstas en próximas versiones. Se organiza por espacios de trabajo que se corresponderían a proyectos o áreas de gestión. Cada espacio tiene sus documentos, calendario, gestor de tareas, y permisos. Los espacios pueden estar jerarquizados en un sistema de árbol.
Promete mucho, aunque sólo está en su versión beta 0.8. El equipo de desarrollo se ha concentrado en asegurar la robustez de las prestaciones básicas antes de añadirle muchas posibilidades (que están planeadas) pero fallar por lo más delicado de una aplicación de este tipo: la seguridad en los archivos.
OpenGoo nos ofrece poder trabajar en la red sin tener que estar preocupado por un posible problema de seguridad o pérdida de la cuenta de un servicio de otros y, sobre todo, pone al alcance de cualquier profesional (los precios de alojamiento web son cada día más baratos) un sistema suficiente de gestión documental en red y en grupo, especialmente para los artesanos para los que no nos son imprescindibles algunas de las cosas que le faltan, como el control del flujo de trabajo. Al poder hospedarse sin mayor problema, hace posible compartir documentos en red entre gente que trabaja cada uno su oficina, montar grupos con diferentes permisos de acceso, edición y creación, que también se pueden asignar individualmente.
¿Qué creo que necesita lo antes posible? Sincronizar en local para poder trabajar sin conexión, poder exportar e importar datos, sincronizar con los gestores de tareas y calendarios más utilizados y, claro, la edición de hojas de cálculo que permitiría que sustituyese a GoogleDocs (casi) por completo. Aparte de eso, echo de menos una wiki para cada espacio y si dispusiera de control de flujo de trabajo, podría recomendarlo más ampliamente.
Llevaba tiempo buscando una aplicación de este tipo, porque otras opciones requerían servidor dedicado o propio y estaban mucho más orientadas a la intranet corporativa. OpenGoo se puede instalar incluso en local aplicando uno de los paquetes, como Xampp, para configurar sencillamente un servidor Apache, MySQL y PHP . Para el estado en que se encuentra, beta v0.8, cumple muy bien con sus especificaciones y con su voluntad de ser un mashup de lo mejor en gestión de proyectos y documentos. Su instalación es sencilla y sólo me encontré un problema al usar por primera vez el editor e textos (Fckeditor) e intentar insertar una imagen, pero conseguí arreglarlo por mi cuenta sin mayor problema (no me extiendo aquí con la solución, pero si alguien se encontrase con ese problema, que me lo haga saber y se lo explico). He estado probándolo para organizar documentos de un par de proyectos y de gestión y me está siendo muy útil, así que dejo aquí la recomendación para otros artesanos “early-adopters“. Si lo queréis probar, dispone de una demo (que va un poco lenta) ¡Ah! y tiene traducción al español (uruguayo).
Publicado en Consultoría, Proyectos, Web 2.0.
– Sábado, 13 septiembre 2008
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