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Entre creyentes y creídos

BelieveNothing ¿Cómo se sigue una conversación cuando el interlocutor, en respuesta a un argumento, te suelta “Pues yo no creo en…” (lo que sea de lo que estés hablando) o “Es que yo creo en…” (lo que sea de lo que estés hablando)? Creído el primero y creyente el segundo, sólo puedes celebrar con ellos sus creencias o no creencias, pero la razón y la argumentación han quedado zanjadas. Nada más se puede añadir sobre, pongamos, la consultoría cuando alguien te dice que no cree en ella. No hablo de las creencias religiosas, claro, esas no están sometidas a la razón y crea lo que crea quien sea, la discusión puede continuar por puro divertimiento intelectual. Pero si tu estás hablando de un método, una técnica o una herramienta y te encuentras con un creído de los que no creen, por poner un ejemplo, en Internet ¿Qué haces? Está claro que el tipo no es que no crea que Internet existe, lo que trata de afirmar es su total desprecio por tal cosa, su orgullosa ignorancia de su funcionamiento y su militante alejamiento de todo lo que tenga que ver con Internet. El caso, antónimo, del creyente es el de quien afirma creer, pongamos por caso, en lo 2.0. De nuevo, no es que te esté intentando iluminar sobre que lo 2.0 existe, es que se está afirmando en una devoción ciega y en que lo 2.0 solucionará todo lo que solución necesite. Sin matices, en los dos casos.

¿No tenéis la misma impresión? Believe nothing es lo primero que nos deberían enseñar en la escuela. Cree nada, no creas nada, que es lo mismo. Describe lo que piensas y porqué lo piensas, pero no me lances una andanada de fe o de soberbia incredulidad. Eso sí que son armas de destrucción masiva intelectual. ¿Cómo se puede no creer, así, sin más, en los políticos, en la informática, en la consultoría, en la psicología, en los blogs, en la sociología? Puedes ser crítico con, contrario a, considerarlo un azote para la humanidad y todo, pero cuando no crees en… lo estás eliminando del terreno de debate y te defines como un creído, alguien que no merece atención inteligente. Y ¿cómo se puede creer en la disciplina, en el socialismo, en la Unión Europea, en la ciencia, en Internet, en los recursos humanos? Puedes estar a favor de usarlos, convencido de sus bondades más y mayores que sus defectos, entusiasta participante, pero cuando crees en… tu fe llena todo el espacio y ya nada cabe, ni un ápice de crítica ni la más mínima objeción; y te defines cómo un creyente fundamentalista, un practicante extremista de quien es mejor alejarse.

Ya hice bien en decidir que este es un blog de poca fe.

(A raíz de una ¿conversación? con un creído)

Publicado en Opinión, Palabras.

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Los hadrones ya se la pegaron

Al parecer han colisionado algunos hadrones y ¿como están ustedes?

¿Implosionó el mundo?

¿Fue absorbido el universo en un agujero negro suizo?

Poco trabajo es lo que hay (y poco tiempo para escribir) Esta tontería la he sacado de Microsiervos, no se crean.

Publicado en Al vuelo, Humor.


La conjura de los blogs

Conjura es la mejor para el título, pero no sé cuál sería la palabra para describirlo, o quizá se trate sólo de mi habitual confusión mental; pero mi impresión es que la blogosfera, a través de una inteligencia que le está brotando de puro ser red de gente espabilada, está intentando advertirnos: Se avecinan blogs a mogollón, gobernados por una nueva casta de blogueros automatizados y corporativos, promocionados por organizaciones que se han hartado de que nos metamos con ellas y les repitamos una y otra vez que no se enteran, que esto de lo 2.0 no les va a entrar nunca en el tarro, que son más antiguas que un retablo, torpes, más que torpes, cerriles y casposas. Si, señores, las organizaciones se han cansado y han elegido a sus más notorios representantes del control y la opacidad para responsabilizarse de darnos respuesta ejemplar.

De aquí a nada, los responsables de recursos humanos (oximoron) y de sistemas de información, sin duda los gremios más adecuados para la tarea, van a poner en marcha la consigna que han recibido: hay que ser 2.0 y haced el favor de plantar un blog, hacedme un blog y un kilo de wikis y buscaros una subvención de estas para avanzar y ser modernos, que nos pague el estado la construcción de todo eso; como sea, pero quiero media docena de posts gratis para finales de año.

Y la blogosfera se ha dado cuenta. Empezó Alorza como viéndoselo venir, insistiendo en que esto de las herramientas, es que no lo habeis entendido, que no es eso, que ser 2.0 es una cuestión de valores y cuatro wikis no valen lo que tener la oreja bien puesta, al viento de opiniones y conversaciones. Al poco, va Odilas y rastrea el terreno encontrándolo plagadito de Trampas 2.0 y anuncia toda una serie de precauciones que vamos a tener que tomar para que no nos engulla la marabunta bloguera de nuevo cuño corporativo.

¿Qué es coña? En absoluto. De hecho ya se han localizado las primeras corporaciones subvencionadas. Resulta que las organizaciones más secretistas, opacas y oscuras del mundo mundial han sido las primeras en obtener financiación para poner en marcha esta compleja tecnología que están utilizando los adolescentes adoctrinados por las huestes 2.0: ya está en marcha A-space, la red social para espías de la CIA y demás agencias inteligentes, que todo el mundo sabe lo open y 2.0 que siempre han sido. Lo explican, de manera genial, en La Tejedora en la entrada La red social del Martini batido.

Está claro que la blogosfera ha reaccionado. En mi justificada paranoia, me ha parecido que, muy sutilmente, El Hábitat del Unicornio también estaba tratando de insinuarnos algo en su entrada ¿POR DÓNDE ENTRA EL MIEDO?. Porque de lo que estamos hablando es del pavor de estas organizaciones a lo que ellas llaman “perder el tren” de la modernidad. Ante la evidente blogosferophobia que padecían, se fueron a consultar a sus genios de la informática y de los RRHH (oximoron) y resultó que el hijo del amigo de su cuñado tenía un blog y no pasaba nada, así que ¿porqué van a ser menos? Terapia de inmersión y me pone usted docena de comentarios en cada post.

Por mi parte, prometo no recomendar blog alguno a ningún cliente corporativo; y no empezar a comentar el tema hasta que me lo pidan siete veces, me demuestren que están suscritos a un mínimo de diecisiete blogs y me reciten esta lista de memoria y en orden..

Conste que lo dije , suerte que @Alorza lo tuiteó para la efímera posteridad del nanoblogging  ;-) :

Publicado en Bloguear, Humor, Opinión, Web 2.0.


El semanal de anotaciones (verano 2008, 12º domingo)

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Semana de vuelta al cole… analógico, como explica despuesdegoogle, preocupado, como muchos después de ver el mapa del fracaso escolar de este país, encontrado en el Café de Ocata. La imagen hizo que repicasen muchas teclas, en comentarios y en artículos de Javier Llinares, Odilas, Odilas y, aunque creo que este post sólo coincidió en tema, Julen. Unos días antes, Aníbal de la Torre, un innovador educativo en el reino del fracaso escolar, presentó una interesante recopilación de documentos sobre pensamiento crítico en educación. Vendrá bien. También él nos mostró como se puede crear un centro de información con herramientas de las que están disponibles en la red. Aunque sólo sea por su abundancia y accesibilidad, realmente las herramientas son lo de menos para ser 2.0. Es lo que piensa Alorza, para ser 2.0 no basta con el blog, es una cuestión de valores.

Herramientas no faltan, no y, encima, Google nos provee con un nuevo navegador que tiene mucha, pero que mucha miga. Se ha escrito mucho sobre Chrome, pero el mejor artículo lo encontré en el barrio, en el blog del Documentalista Enredado. Mucho leyó Marcos Ros para escribirlo, supongo que por eso alucinó, como yo, ante esta propuesta Para evitar la infoxicación… ¡Impuestos!. En fin, enredados estamos en la telaraña de la web, especialmente en la de Google y por eso nació en término discomgoogolation: “sentimiento de angustia o ansiedad cuando no puede obtenerse acceso a la información inmediata”, en despuesdegoogle, claro. En nuestra ayuda para organizarnos llegan artículos como el que encontré en Docu ¿qué?: Organización del RSS. Y de ese artículo a otro que se pregunta de dónde sale el tiempo para participar en las redes sociales:

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Qué cosas, y para cacho herramienta, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) que ya deben haber estrenado o estarán a punto de hacerlo. Por si estabais preocupados por si al darle al interruptor se acabaría el mundo, tranquilizaros con este interesante artículo de Apuntes científicos desde el MIT.

Y ya acabo con un poco de cinismo amable ¿Oximoron? No en esta web/blog de Andre Jordan que encontré en el blog del blogfesor:

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Publicado en Weeklog.


Si el problema es el cliente

Ya sé, somos sistémicos, todo problema tiene muchas causas, se puede conseguir el cambio desde diferentes perspectivas y tal y cual; pero si el problema gordo de la organización está en la cúpula, si es precisamente tu interlocutor en el proyecto ¿qué? Ya sé, ya, el cliente siempre tiene razón ¿O no? Pues no. Eso es mentira, una pose, pura consultolabia.

Puedes tardar demasiado en darte cuenta, el cliente te hace la demanda y parece razonable, redactas un proyecto y lo presentas y el cliente te dice ok, vamos a por ello, estupendo, has pillado muy bien lo que quería ¿cuándo empezamos?. Y empezamos. Al tiempo vas conociendo la organización, hablas con la gente y en un espeluznante momento se hace la luz. Sientes un sudor frío correr por la espalda. Te has dado cuenta. Empiezan las pesadillas. Buscas una salida pero siempre te encuentras con la sonriente cara del cliente, a unos centímetros de tus narices, animado él, taponando la vía de escape ¿Cómo van las cosas? ¿Ya tienes alguna conclusión? ¿Cómo? ¡Ah! Eso… Pues sí, digo no. Es un poco precipitado adelantarlas… aún… aún tengo que hacer unas cuantas entrevistas… a ver si a final de mes… paciencia…

No hay salida, no hay futuro: ¡el problema es el cliente! ¡Houston, tenemos un jodido problemón y lo tenemos sentado justo delante!

Pasa poco y ya sé, ya sé: el primer paso para solucionar un problema es reconocer que se tiene; y el cliente ha llamado un consultor porque sabe que tiene un problema. Es algo. Ya ha dado un paso. Ya tiene consultor y el consultor, servidora, le tiene que explicar que, efectivamente, hay varios problemas, pero el más importante, ejem ¿cómo te lo diría? esto… eres tú ¡Uf! La ventaja, je je, es que es fácil de solucionar, sólo depende de tu voluntad, con que te pongas ¿A que sí?

Ya lo decía, hay clientes que te hacen perder la razón. Como consultor, mi trabajo es mejorar las organizaciones, llevar a acabo proyectos de cambio… para mejor, claro, según criterios razonables, ampliamente aceptados, innovadores y eso. El compromiso es con la organización; pero el contrato tiene nombres y apellidos, los mismos que el problema, el gordo, el inevitable problema. Una paranoia, oye.

Aclaro que, afortunadamente, esto no me está pasando (de verdad, no es por cubrirme, he tenido suerte); pero casi casi; y me ha hecho pensar y me he puesto a escribir. Esperaba que me surgiesen algunas ideas al redactar esta anotación, pero nada, nada de nada. Si el problema es el cliente ¿Qué? ¿Os ha pasado?

No voy a escribir un decálogo para estas situaciones ni nada parecido. No tengo respuesta, espero que me ayudéis a encontrarla. Ideas, por favor.

No tiene maldita la gracia la cosa.

Publicado en Consultoría, Equipos y personas.


La magnitud de la tragedia

Aquí, la gráfica que encontré en el Café de Ocata, original de Magisnet.

Los datos, aquí, y no escribo más porque el mejor comentario ya lo hizo Gregorio Luri.

Publicado en Al vuelo, Educar, Monstruosidades.


Mejores mediocres prácticas

Dilbert se sale de nuevo poniendo en evidencia a las organizaciones y sus buenas prácticas. Genial.

- Vamos a adoptar las mejores prácticas de nuestra industria. Como todos los demás.
- Si todos lo hacen, las mejores prácticas son lo mismo que la mediocridad.
- !Basta de hacer que la mediocridad parezca mala¡
- Lo siento…

Me encanta…

Publicado en Consultoría, Humor, Organizaciones.

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