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Departamento de quejas

Ante un error de confirmación de transferencia por sms, el servicio técnico de mi banco online me pregunta que si he hecho una portabilidad de mi número de teléfono (si he cambiado de compañía) en el tiempo que transcurre entre hacer dos transferencias bancarías por internet (sí, en unos 5 minutos).

Para solucionar que algunas llamadas entrantes a mi móvil se quedan sin audio a la mitad, el servicio técnico de mi operadora me sugiere que cambie de red cuando reciba una llamada (¿?).

Una administración no me puede pagar una factura porque se equivocaron (sí, ellos) al hacer la resolución; y la única manera razonable de arreglarlo es corregir mi factura, no su resolución, ya que no hay ninguna garantía de que la consigan hacer bien, jamás.

Esa misma administración, para pagarme, necesita que mi banco les certifique que la cuenta donde indico que se debe ingresar el importe de la factura está, efectivamente, a mi nombre (por si soy imbécil e ingreso las pelas en la cuenta de otro).

Ese certificado debo enviarlo por fax, por supuesto, el email no vale.

Departamento de quejas

Y todo en una semana. Bueno, ya es viernes.

La imagen es de catastrofe y la encontré a través de Hardcore Judas. Las historias son mías, lo juro, y son verdad.

Publicado en Administración, Monstruosidades.

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65 horas ni de coña

65 horas ni de conyaLa verdad es que cuando me enteré, al oír las voces iracundas desde el blog de Alorza ;-) , pensé que estaban de coña, que eso no podía ser cierto en nuestra Europa del bienestar a costa de lo que sea.

De la mano de Berlusconi y Sarkozy, Europa se dispone a asestar un duro golpe al derecho social poniendo fin a la jornada laboral máxima de 48 horas semanales aprobada por la Organización Internacional de Trabajadores en el año 1917.

Los ministros de Trabajo de la Unión Europea aprobaron a primera hora de la madrugada de hoy en Luxemburgo la propuesta de la presidencia eslovena que permitirá elevar la semana laboral vigente, de 48 horas, hasta 60 en casos generales y 65 para ciertos colectivos como los médicos.

en EL PAÍS del jueves

Pero sí. Uno va descubriendo ( ¡a mi edad!) que ese mundo cuerdo de los adultos era una mentira cochina de nuestros mayores y se vuelve desconfiado. Otro de esos hechos increíbles es el del cierre patronal salvaje y fascistoide al que se han empeñado en llamar huelga desprestigiando otro derecho del trabajador. Pero, ya sé, ése es otro tema…

Los ministros del trabajo se deben haber creído el cargo literalmente y, claro, van y toman medidas para que se trabaje más. Igual si les cambiamos el cargo y les ponemos ministros de los trabajadores acomodan sus peregrinas ideas a lo que deben. Naturalmente me muestro en contra de que esos tipos puedan, de un plumazo, presentar una propuesta así y que sea tenida en cuenta y adoptada por ese limbo burocrático en que se ha convertido Europa.

Pero no quiero apuntarme así, sin más. Es que no estoy seguro yo de si el cabreo generalizado es por el gesto de esos tipos o por las 65 horas que pretenden que se pueda trabajar. Porque, si es por lo segundo, ya os digo que mucha población trabaja esas 65 horas y más. Y no hablo de autónomos o ambiciosos ejecutivillos, no; hablo de trabajadores por cuenta ajena de esos de toda la vida, que se parten el pecho por pagar la hipoteca que no deja de subir. Hablo de, por ejemplo, la primera industria del país: el turismo de sol y playa, donde es práctica aceptada por las dos partes las 6 (o más) jornadas a la semana de mucho más de 8 horas cobradas en negro, que así nos ahorramos unos impuestos.

También me pregunto cuántos currantes que, efectivamente, hacen más de 8 horas porque sino serán mal vistos, no desearían que se hiciese oficial su verdadera jornada.

65 horas ¡Ni de coña! ¿Ni de coña? Pues existe. De hecho, nunca se fue.

  1. Coloca el banner en tu web o blog
  2. Escribe un post sobre el tema
  3. Envíalo por email a todos tus amigos
  4. Hazle saber a los eurodiputados de tu país que NO LES VOTARÁS si aprueban la medida con su voto. Aquí tienes el listado de mails de los eurodiputados
  5. Traduce la campaña a tu idioma y extiéndela en tu país.

Y un vídeo que pone en contexto el tema:

Publicado en Bloguear, Monstruosidades, Opinión, Trabajo.

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¿Dónde está el cliente?

AdministraciónCualquiera que trabaje en o para la administración de cualquier nivel, habrá notado las reticencias que genera hablar del ciudadano como cliente. En muchas ocasiones se evita esa palabra sustituyéndola por “usuarios”, “ciudadanos” o, en casos ya siniestramente demodé, “administrados”.

El caso es que cualquier técnica de gestión que contemple al cliente como un elemento fundamental en la ecuación (esto es, casi todas) suele tener difícil encaje en la administración. No porque la administración se resista (o no sólo por eso), sino porque, en la administración, localizar al cliente no es en absoluto fácil.

Si nos atenemos a lo clásico, un cliente es alguien que paga o consume un producto o servicio. A veces quien paga consume, otras quien paga no es el que consume (como cuando los padres pagan un juguete para los niños) ¿Fácil, no? Se supone que si pagas o consumes es porque, en principio, deseabas o necesitabas ese servicio.

Pero en la administración no se paga en la mayoría de las ocasiones, muchas veces quien entra en contacto con ella no desea el “servicio” que le endosan (caso de los impuestos). Los trabajadores de la administración no lo tienen fácil para conocer a su cliente. La población, los ciudadanos, son entes abstractos que no se concretan en personas con deseos, a quienes satisfacer de manera específica y efectiva. El cliente de la administración, muchas veces, es una abstracción.

Para acabar de redondear la cosa, la administración genera y gestiona una cantidad enorme y variadísima de servicios ¿Cuantas empresas tienen una gama de productos o servicios equivalente a los de un ayuntamiento? Y muchos se destinan a los mismos colectivos. Alguno de ellos implica, incluso, acciones coercitivas y amenazantes contra algunos de sus clientes. Por el bien de la ciudadanía abstracta se sanciona a parte de esa ciudadanía concreta; pero beneficiados abstractamente y sancionados concretamente son, todos, clientes. Qué lío.

No acaba aquí la cosa. Muchas administraciones reciben financiación por realizar algunos servicios. Dan servicios “por encargo” de administraciones superiores. Esto es, les paga una entidad que les fiscaliza y les demanda resultados ¿No es eso un cliente? No, no lo es, pero lo puede parecer. El caso es que el destinatario de esos servicios subvencionados, el ciudadano, no es el que paga ¿No? Sí, sí es el que paga, pero a través de sus impuestos, que abona a otra entidad y cuando lo hace sólo puede elegir si un porcentaje mínimo se dedica a la iglesia o a caridad o no. Punto. Del destino del resto de la pasta nos encargamos nosotros.

Así que consumimos de la administración aquello que consideramos que es nuestro derecho, y bien hacemos. Pero también consideramos que nuestros derechos deben estar cubiertos por servicios de la administración. Y aquí, cada cual escribe su propia carta de derechos y la interpreta a su conveniencia. Como cada vez que ejercemos un derecho-consumo no nos pasan una factura específica y dolorosa en proporción, la demanda no tiene medida porque no tiene el contrapeso del coste.

En fin, un guirigai.

Con todo eso, no defiendo animaladas como cobrar por la sanidad o así. Hay que andarse con cuidado. constatar problemas no presupone soluciones fáciles y hacerlo respecto a la administración no es abogar por el mercado salvaje. Tampoco se trata de justificar la gestión obsoleta o paranoica de algunas entidades públicas. Sólo quería hacer evidente que las soluciones empresariales no casan siempre bien con la administración. Necesitan adaptación y flexibilidad. La gestión en las organizaciones públicas no es simplemente mala (que lo es muchas veces, como en las privadas), es que es muchísimo más compleja que en las privadas.

Al menos, en lo que respecta a encontrar al cliente.

Publicado en Administración, Consultoría, Organizaciones.

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El inevitable pouerpoin

Inevitable Pouerpoin

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Pensando en blogging

Blogging placeEl viernes se cumplió un año de la primera anotación de este blog y dejé pendiente una reflexión sobre este periodo de blogueo. Cuando me pongo a pensar, la verdad es que, por un lado, tengo pocas conclusiones asentadas, y por otro, siento que bloguear se ha incorporado a mis hábitos muy naturalmente, por lo que reflexionar sobre ello me supone la misma dificultad que hacerlo sobre cualquiera de mis hábitos cotidianos.

No es éste mi primer blog. Enpecé en blogger con uno cerrado a un grupo de miembros que disfrutamos con ciertas actividades y puntos de vista semiclandestinos. Duró unos años, pero era un blog de baja intensidad, destinado a publicar ideas herméticas y como medio de comunicación de tres amigos muy alejados geográficamente.

Una cosa es tener un blog y otra entrar en la blogosfera de lleno; y eso comenzó cuando empecé a utilizar un agregador. Pasar de leer alguna recomendación esporádica que te llega por email a tener entre decenas y centenas de entradas por leer cada día marca una diferencia. Al llegar a este punto ya eres un ente blogosférico, te has acostumbrado a algunos de los barrios y la tentación de montarte piso empieza a corroerte. Si, además, unas cuantas personas te pinchan y te empujan, que llegues a bloguear está vendido.

Me gusta (mucho) escribir y tengo una curiosidad matagatos, así que me lancé a la piscina con facilidad y chapoteando bien a gusto; y en eso estamos. Mi opción fue un blog personal. Nunca he sido un teórico de mi trabajo, fuese cual fuese, y mis intereses son muy dispersos. La cosa era escribir y anotar ideas y encuentros con otras ideas que me pareciesen dignas de ser garabateadas y presentadas. También es cierto que había una apuesta profesional. Por aquí se está moviendo algo importante y quiero estar cerquita de esa posible singularidad.

Los resultados son:

  • He comprobado que mi gusto por escribir no es sólo un ideal sobre mí mismo. He acabado escribiendo algo, aunque sea una chorrada, cada día y no me canso.
  • El barrio mola y uno se pasea a gusto. Hay buenas escuelas para mis niñas neuronas y los vecinos son de los más amable. No me he encontrado ni a un troll, aunque, la verdad, se le echa de menos cuando no lo tienes, que le daría emoción a esto.
  • En lo profesional me ha ayudado mucho. Entrar en lo 2.0, abrir las orejas y estar al quite de lo que se cuece marca una ventaja competitiva importante. Lo he comprobado, además con amigos a los que les he inducido a probarlo. Van colocados todo el día. Es duro evangelizar, pero ellos se lo pierden. Personal y profesionalmente, usar las herramientas 2.0, aunque sólo sea en propio provecho, supone una diferencia.

Tengo que pensar todavía en:

  • Cómo mantener una conversación más fluida. Desde que me enredé que no tengo mucho tiempo y dejo de comentar antes que de bloguear. Claro que siempre están las entradas Blog2Blog, pero el comentario es más directo, vivo y ramificado. Sin embargo, el tiempo da para lo que da y, por ahora, voy a seguir padeciendo la disyuntiva entre bloguear y comentar.
  • Que hay una vena literaria y cuentista que el blog no me cubre y no acierto a darle una salida ¿Otro blog? No hay tiempo ¿Idear una manera de integrar el cuento en este blog? No lo veo claro.
  • Que me gustaría poner en marcha un blog en colaboración con otros, pero va a ser difícil. Tiene que aparecer un tema y una afinidad difíciles de encontrar. Quizá deba dejar de considerar a los sueños de la razón como mi blog e invitar a otros amigos, pero se me hace cuesta arriba, esto del blog es como un instrumento musical, se hace a ti y tú a él.
  • Que debería pensar si el ritmo de una entrada diaria es conveniente; pero, la verdad, no me preocupa. Soy animal de rutinas y saber que cada día tengo ese ritual me complace más que me estresa. Si viese que me agobia, cambiaría la cadencia.
  • Mi identidad digital, que anda dispersa por unos muchos servicios que pruebo y ahí se quedan muertos de asco. A lo mejor va de eso, pero me siento intranquilo con tanto de mí vagando por esos territorios virtuales. Tengo la sensación de que debería organizarlos.

Como veis, mi reflexión no ronda cifras ni gráficas. Me leen unos cuantos ya, como se refleja en los subscriptores que, al final, es la estadística más significativa. Aumentan suave y perezosamente y te acostumbran a esta tranquilidad.

Para celebrar el año podría haber cambiado el tema, pero el que uso me va. Me hubiese gustado poder ofrecer un nuevo espacio de conversación relacionado con mi sitio web profesional, pero lo tengo ya bastante avanzado y un día de estos lo inauguro. Ya caerá. Será wiki.

Total, que los mejores cumpleaños son los que ni te enteras que han pasado. Aunque éste ya ha supuesto dos entradas, pero bien tranquilas. Tan a gusto, oye.

Nos leemos.

Publicado en Bloguear.


El semanal de anotaciones (primavera 2008, 12º domingo)

ClipsO yo estoy con la atención muy dispersa (probable) o la blogosfera está entrando poco a poco en la calma chicha que corresponde al verano (posible). Este domingo, pocos artículos pero tan interesantes como siempre.

En el ámbito de la gestión de organizaciones, Juan Freire nos trajo dos entradas sabrosas: el caso de Zappos que demuestra que las nuevas maneras de gestión no son exclusivas de las empresas de servicios ni de las que cuentan sólo con trabajadores del conocimiento; y algunas provocaciones para el cambio en la gestión, una selección de frases de ésas que incomodan a los ortodoxos. Me gustó mucho esta de Kevin Kelly: “La productividad es para las máquinas. Si la puedes medir, es algo que pueden y deberían hacer los robots“. Otra frase que tiene tela es la que nos propone la Maldición de Sísifo para definir al jefe: “Un jefe es un hombre que necesita a otro“, de Paul Valéry. Estamos irreverentes, parece. Será que es necesario. Lo ratifica La Tejedora con su entrada sobre la gestión del tiempo poniendo, de nuevo, el ejemplo de Google. Con tu tiempo puedes hacer muchas cosas, entre ellas un máster de los que se estilan ¿o no? En Presión blogosférica se explica muy bien que hay masters en la vida que mejor hacerlos por libre, especialmente si lo haces por networquear; para eso es mejor desayunar en compañía, entre otras prácticas.

En la administración también cuecen habas. Odilas y Alorza nos hacen sendas crónicas sobre el 4º taller de TicCities, desde ambos lados del estrado. Felix Serrano, se coloca en el otro extremo de los modos de gestión: “Toda la tecnología del mundo no podrá echar abajo de un día para otro una verdad incontestable: los funcionarios amamos el trámite“, en El amor al trámite, un ¿romántico? punto de vista. Es ésa un frase como para incorporar al wikiproyecto sobre el uso de las tecnologías 2.0 en la administración que ha abierto Iñaki. Entre todo esto, el proyecto “agrega” parece que será un buen resultado de aplicar las formas 2.0 a los recursos didácticos; nos lo muestra Aníbal de la Torre con un vídeo al estilo de Common Craft y todo.

También me interesó el método visual de conceptualizar midelos de negocio que encontró tic616; lo bueno, si simple…

Modelo de negocio

El cuento con moraleja que Mario le contó a la Rubia y, de paso, a nosotros es para apuntarlo en la libreta de recursos ejemplares. Difícil de resumir, mejor os lo leéis; y ojalá que no sean cuentos las posiciones de Obama sobre la neutralidad de Internet que comenta Enrique Dans.

Sed mal@s.

Publicado en Weeklog.


La cadena del mal

O la pirámide de los maléficos, que ilustra la cadena de mando y vincula al supra-comunista Satan con los usuarios P2P (en traducción libre)
La cadena del mal

Tal que así ven algunos a los usuarios del P2P. Mira que me da rabia hablar de eso, pero es que la imagen es tan genial… La encontré en catastrofe a través de Hardcore Judas. Ambos son fuentes de imágenes tremendas.

Publicado en Al vuelo, Humor, Monstruosidades.