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Evernote, que no se me olvide…

Tengo anotada en mi Evernote hace días la entrada de Alt1040 donde descubrí esa utilísima aplicación web. Se trata de un bloc de notas similar al de Google, sólo que con muchas más prestaciones y un mejor acabado.

Tanto el notebook de Google como Evernote sirven para “anotar” rápidamente, con un par de clics, todo lo que vamos encontrando por la web. SIn embargo, Evernote almacena en función de los contenidos, así que no sólo guarda el código de la página fragmento anotado, sino que si hay elementos multimedia (imágenes, pdf o audios) los guarda “tal cual”. También puedes anotar fotos hechas por tí o escribir una nota directamente, incluso a mano alzada. En el caso de las imágenes, procesa el contenido y es capaz de encontrar una imagen si buscamos un texto incluido en la foto o dibujo. No almacena vídeo, pero sí la página donde se encuentra, claro.

De todo lo que se anota se guardan sus referencias; entre ellas, la página web de donde salió si fue así. La mejor versión de la aplicación es la web misma. Pero también dispone de versiones de escritorio para Windows y Mac (aún no para Linux) y versiones móviles para Windows Mobile y para el iPhone. Yo tengo un Nokia con Symbian y, la verdad, con la web versión móvil ya me apaño, al menos para consultar las notas. Las aplicaciones se sincronizan con el servicio web, así que allá donde las instalemos, tendremos las mismas anotaciones.

Hay pluguin para firefox, por supuesto, que facilita mucho la anotación mientras navegas. Se pueden enviar anotaciones por email a una dirección personal; definir varios libros de notas, etiquetar las anotaciones… lo habitual. Para los amantes de las listas de tareas, es posible asignar una casilla tipo “To Do Checkbox” a cada nota. También puedes hacer públicos los libros de notas que quieras, en cuyo caso dispondrás de una dirección web única para cada libro, con su feed RSS y todo. La versión gratuita incluye publicidad en los libros de notas públicos y un límite mensual de subida de notas de 40 Mb. Hay una versión de pago (5$ al mes con descuento para un año) sin anuncios y con 500 Mg de límite mensual.

Y os cuento poco, porque tiene la pinta de servir para mucho más de lo que parece en esta explicación. Precisamente, en la entrada de Alt1040 donde oí hablar de Evernote, se cita otra anotación sobre 20 de sus posibles usos prácticos.

De verdad, una aplicación muy bien hecha, para que no nos pase lo que a Cigala, aquí, con Bebo:

Publicado en Internet, Música, Web 2.0.

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Homo connecticus

Después de unos días en los que la conexión era realmente complicada, fuera por que las telecos prestaban sus servicios con la habitual mezquindad, fuera por las gruesas paredes de las casas medievales o por que Sigüenza es un lugar antiguo que se resiste a entrar en estos laberintos tecnológicos, vuelvo a mi wifi casera y a otras que ya tengo localizadas por donde me suelo mover con la sensación de recuperar un estado de comunicación con el más allá que me había sido arrebatado.

Soy de los que no se plantean conectarse, no es algo que necesite o deba decidir. Estoy conectado por omisión. Le doy a unas teclas del portátil o del móvil y entro en la plaza del pueblo-red. Sigo los tuits y leo el correo, consulto la wikipedia y los diccionarios, me miro el reader, busco información de los más variados tipos y escribo sobre mi trabajo en alguna wiki de proyecto. Seré inmigrante digital, pero les doy unas cuantas vueltas a la mayoría de los nativos que conozco (ya, ya, qué poca modestia).

Hoy me he parado a pensar en todo esto después de leer dos entradas bien curiosas:

  • En Genbeta presentan un software para Mac llamado, fijaos, Freedom (libertad) que permite programar desconexiones de la red por el periodo de tiempo que definas. Esto es, un programa para que tu mismo decidas desconectarte y aislarte de esa plaza del pueblo-red y así puedas trabajar o hacer aquello que requiera que no te moleste la comunicación.

Mientras, por ahí, en la vida y en las organizaciones me encuentro gente, lo juro, que dice que no tiene Internet (como no se tienen los pies planos, o no se tienen migrañas); otros, cuando les dices, por teléfono, por ejemplo, que les envías algo, te dicen: “espera, que me conecto” y, finalmente están los “homo connecticus“, sin duda una especie singular que, de una manera u otra, siempre buscan la manera (y pagan por ello) de tener un canal accesible a la plaza del pueblo-red.

Estos, entre los que me cuento, son como los homeless del pueblo, siempre en el exterior, sin posibilidad ni voluntad de refugiarse bajo techo de la información que está cayendo, que si entran en una casa dejan la puerta o la ventana abierta por ver si entra un poco de brisa informativa. Claustrofóbicos, no soportan las paredes que les puedan aislar y separar del flujo informativo. No conciben entrar y salir, siempre quieren estar fuera o poder tener una vía de salida rápida y expedita.

¿Exagero? Sí, bueno, no sé…

Publicado en Internet, Opinión, Tecnología.


El semanal de anotaciones (verano 2008, 8º domingo)

Yoriento vuelve a abrir el bar al tiempo que se me acabó el veraneo. Bien. Pues seguimos con la tónica de chafardeo blogosférico y la semanal relación de chismes que se escriben por aquí. Hacemos, en definitiva, de intermediarios; como a los que han dado plantón unos muchos agricultores de Granada. Los buenos resultados de la rebelión nos los explica La Huella Digital. La unión hace la fuerza y fue Alfonso el que nos puso sobre la pista de un nuevo servicio, como no en USA, que ofrece espacios comunes a autónomos y freelancers para que se encuentran y liguen, profesionalmente claro (o no). Lo vivo y en directo no es sustituible, pero lo virtual no le va a la zaga y forma una parte importante de nuestra realidad. Al respecto, no os perdáis la introducción al nuevo proyecto de Michael Welch que ha hecho el blogfesor: Hacia una psico-antropología de YouTube. Recordad que Michael Welch es el autor de The Machine is Us(ing Us). Muy interesante.

Me pregunto como será este semanal cuando los blogs evolucionen hacia ¿qué?; en Error500 se plantean el futuro de los blogs ¿Hay futuro sin proyectos? Lo que sí hay son proyectos sin futuro. Nodos en la red nos introduce al concepto del abismo que asoma en algún momento de cualquier plan ¿Superarlo o no superarlo? Esa es la cuestión. De proyecto abismal es de lo que habla Tecnología Obsoleta cuando nos muestra el invento “Romana Trina“, un artefacto que servía tanto para diezmar ejércitos como para desvelar el misterio de la santísima trinidad y explicar la gravedad. Ahí es nada. Un proyecto demencial y una entrada muy divertida especialmente cuando explica el también demente manejo del copyright del Ministerio de Cultura. No os la perdáis. Mangas verdes presenta la campaña Copyright Criminals para que nos criminalizemos voluntariamente al respecto de este tema de la propiedad intelectual:

La cosa es no desmotivarse por estas mezquindades, para eso están los demotivators, una serie de carteles que utilizan la paradoja gráfica, esa que tanto nos gusta y que encontró despuesdegoogle:

También, en el terreno del juego de palabras, en El Café de Ocata encontramos algunos de los mejores barbarismos de Andres Newman. Geniales.

De vuelta al curro, pues; pero tambien volverán, como Alt1040 y Espoiler nos recuerdan, House y Dexter. Un alivio. Al tanto.

Publicado en Weeklog.


Veraneo

Debo de tener un gen que de alguna manera sintoniza con esta ciudad, a la que vuelvo cada estío que puedo. A veranear, un verbo que cada día se conjuga menos y que debe de estar ya condenado a una extinción lenta, sustituido deficicientemente por hacer vacaciones o ir de viaje. Será por eso que veranear, Sigüenza y yo nos llevamos tan bien. Por la parte de la ciudad y del verbo, los dos son ya decadentes por igual; y los dos evocan anecdotas y historias antiguas antes, incluso, de hacer memoria. Por mi parte, que otros juzguen.

Veranear, para mí, es irse a vivir, ocasional y brevemente, a un lugar alternativo, pero no remoto ni aislado, ni tampoco desconocido y en absoluto exótico. Es coger otra casa y entrar en rutinas sosegadas, desplazándose, a lo sumo, unas cuantas calles entre una actividad y otra, en un entorno ya familiar que cambia, pero poco, verano a verano. Y mientras escribo, me doy cuenta de que defino el veraneo más por lo que no es que por lo que es. Pero claro, es que el veraneo es poca cosa al lado de todas las emociones prometidas que envuelven los viajes y las vacaciones.

Aquí, en Sigüenza, las familias de bien vivían a unos metros de la catedral y veraneaban un poco más allá de donde se acababa la ciudad, esto es: a algo más de media horita a buen paso. A eso es a lo que me refiero, sólo que ahora, podemos alejarnos más y velozmente, pero va de lo mismo: cambiar de casa y de rutinas, tomar el fresco y vaguear.

A mi me encanta el verbo veranear; y hacerlo. El porqué me encanta esta ciudad lo seguiré investigando en cada visita. Este año he tratado de averiguarlo en la lectura de La memoria de los olmos de Marta Velasco Bernal y ya lo entiendo un poco más, pero seguiré indagando… mientras veraneo.

Y ya sólo me quedan unas horitas…

Publicado en Historias, Vacaciones, Verano.

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Adoquines, raíles y wifis

Para poder conectarme a ¿el mundo? ¿Internet? ¿la blogosfera? debo subir alrededor de un kilómetro por una calle en cuesta con un desnivel de un mucho por ciento o así. Las autoridades telecos a las que pago religiosamente no me dan ni agua, aunque me cobren su cobertura inalámbrica (faltaría más) a precio de crudo 3G. Me suple de banda ancha la wifi abierta de lo que creo que es un centro cultural del ayuntamiento, en la Plazuela de la Carcel (paradójas de la historia), donde los extracomunitarios con portátil se vienen también a hacer teleconferencias.

Ayer nos visitó un trovador paisajista que vive en Madrid y que fue quien me ilustró, hace muchos años ya, sobre esta ciudad magnífica de Sigüenza, cabeza de partido. Hace dos días me despedí, hasta probablemente el año que viene, de un amigo que vive en Nueva York y que, cuando sabe que estoy por aquí, desvía su ruta hacia el sur para hacer una paradita y hablar de lo que se tercie al fresco de la Alameda o a la vista de la catedral. Llega siempre en tren y en tren se va, últimamente usa también algo parecido al tren, pero que ha ganado en velocidad lo que ha perdido en hermosura, excepto, eso sí, en su nombre: AVE, en inmodestas mayúsculas; que para en estaciones feas, desoladas y nuevecitas, mientras que en Sigüenza la estación va envolviéndose en nieblas que sólo despejan algunos escasísimos trayectos que vienen de Soria y van a la capital en un recorrido tozudo y resistente.

Es la red, la red de verdad, la social, la de carne y la digital y son los nodos virtuales y de piedra gótica, los canales de adoquines, de raíles y de bites.

E, igual que mi amigo de America o el de Madrid, me desplazo, piernas mediante, para pillar esta wifi generosa y bloguear un rato, que para eso estamos, para conversar a la sombra o a la vista de lo que sea.

Hala, buen verano, aunque está cayendo fuego del cielo; ojalá dispongáis de buena sombra.

Publicado en Bloguear, Miradas ociosas, Vacaciones, Verano.


El cielo sobre mi cabeza

Tal como dije, leyendo, o blogueando, bajo la sombra de un árbol para que el cielo no caiga sobre mi cabeza.

Publicado en Miradas ociosas, Vacaciones, Verano.

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El semanal de anotaciones (verano 2008, 7º domingo)

Desde lo alto de Sigüenza, a la vista de sus tejados y de los campos es raro currarse la selección dominical de las escasas entradas veraniegas. Del domingo que viene ya no respondo, pero hoy aún hay algunas palabras que vale la pena destacar. Por ejemplo, las que recordó  tic616 de un pedazo jefe que tuvo: “Cuando lleguéis a un proyecto que empieza, lo primero que tenéis que hacer es cambiarle el nombre a todo.” Es una idea… Para palabra de significados complejos: “amigo” es difícil de conjugar en este entorno digital. Marilink piensa sobre eso. Fíjate tú si son importantes las palabras que según bajo cuál seas clasificado puedes llegar a ser una persona infeliz crónica o permanentemente satisfecha ¿Eres maximizer o satisfier? en Apuntes científicos desde el MIT nos explican las diferencias. De juego de palabras se puede calificar al del dilema del prisionero, y te juegas la vida. Una revisión de este conflicto en El Habitat del Unicornio.

De las palabras a las imágenes. Si tienes cerca de 25 o de 50 años, puedes participar en el libro de Alfons Cornella y Berta Segura. Hay que encontrar una pasión y una imagen que la ilustre. Otra imagen, con miles de palabras, que hace patente la pasión de Tecnología obsoleta por… pues por eso, por la tecnología obsoleta es la de su entrada ¡No toque Vd. el gancho!. Preciosa.

Sobre los límites de las tecnologías y sobre su papel reflexiona San-do-pen mientras visita la campus party, unas ideas sueltas. Palabras sobre ciencia, muchas, son las que nos deja también Tecnologia Obsoleta en un Repositorio de Ciencia.

Hala, eso es lo que hay.

Publicado en Weeklog.