Ciento veintiún días (cuatro meses clavados). Dos mil cuatrocientos y pico visitantes únicos absolutos (que contundente es esto de únicos absolutos), mil ciento y pico en el último mes. Casi siete mil páginas vistas, dos mil trescientas y pico en los últimos treinta días (muchas en busca del maldito pato Lucas). Unos cincuenta lectores del
feed RSS. Más de veinte músicas, las de la Thinking Blogger Party las más oídas. Doscientos setenta comentarios de sesenta y tres comentaristas. Casi ciento cincuenta etiquetas (demasiadas, tengo que poner orden). Más de cien blogs me acompañan en mi reader, cuarenta y siete me atrevo a recomendároslos en “blogs que leo“, ciento sesenta y cinco entradas en
Me interesó. Technorati: twenty points. Pagerank: zero points. Diecinueve nano-entradas a través de Pownce (me parece que voy quitar esa sección). Un grupo en Facebook (y no sé muy bien qué hacer con él). Ocho miradas ociosas. Trece monstruosidades. Una autoscopia. A saber cuantas palabras (¿alguien conoce algún pluguín que las cuente? tengo curiosidad). Ni se sabe cuantas horas. Un montón de neuronas activadas (unas pocas se suicidaron, eso sí). Dos o tres botellas de whisky de malta (estoy muy moderado). Mucha diversión. Tabaco a destajo (como siempre). Cuatro lunas, una blue moon y una luna de la cosecha. Un amigo escribiendo sobre vampiros.
Cien entradas.
Y bien, muy bien. Gracias.
- Datos vía Google Analytics, WP-Stats y la cuenta de la vieja.


Urbanita para toda la vida, fugado en una isla mediterránea; filósofo y letrado que mola más que psicólogo, de apellido, social que, en mis tiempos, era una especialidad. Entre tanto título genérico me quedé con un perfil polimórfico y más bien metodológico. Desde la enseñanza a la consultoría, pasando por la estadística, la creación de [...]


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