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Hasta luego, cocodrilo by Dr. Feelgood

drfeelgood.gif Dr. Feelgood es el término en jerga para la heroína y para los doctores sin prejuicios a la hora de extender recetas. Y también es el nombre de un grupo británico de Rhythm and Blues: Dr. Feelgood nace en los 70 y consigue su primer número uno UK con un álbum en directo, Stupidity, en 1976. Desde entonces, buena parte de sus miembros ha cambiado pero la banda sigue en activo demostrando, de nuevo, que los viejos rockeros nunca mueren. También pasan de vez en cuando por aquí.

Es un rock simple, duro y directo. Todo un clásico que se resiste a la extinción. La canción que os pongo es su versión de See you later, Alligator, otro verdadero superviviente de los 50, que es de lo más suave del grupo, pero que creo que ilustra bien su estilo al poder escucharlo sobre una melodía que casi todo el mundo conoce. Está extraído de su álbum Singles, un buen comienzo para conocer al grupo.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Respecto al vídeo, se trata de una grabación en directo para la tele de allende los 70, con las canciones Riot In Cell Block Nº 9 y I Don’t Mind. Atención a la guitarra de Wilco Johnson.

Publicado en Música.

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Ian Rankin et al

scotland-oldmap.jpgHoy, en EL PAÍS, se publica una breve entrevista a Ian Rankin, escritor escocés de novela negra. El autor habla de su relación con el inspector Rebus, su personaje de Edimburgo. La serie de Rebus no es que sea una obra maestra pero es de lo más digno en novela negra que se puede leer.

Montalbán decía que para que una ciudad se pudiese considerar cosmopolita, debía contar con coctelerías, taxis y novela negra. Edimburgo y Glasgow cumplen con creces el requisito literario (sobre las coctelerías no estoy tan seguro). Otra autora escocesa de obras policíacas más que digna es Val McDermid. Pero si lo que queréis es novela negra que trascienda el propio genero y acceda a ser literatura candidata a canónica, tenéis que leer a William McIlvanney, aunque sus libros, me cuenta un amigo, empiezan a ser dificilísimos de encontrar (lo cual no deja de añadir encanto a su obra). Imprescindible leer El Grande, una obra maestra, de verdad. Esta novela no se suele incluir en su serie policíaca con el inspector Laidlaw como protagonista. En realidad, ese personaje sólo aparece tangencialmente en la novela. Pero lo mejor es leer la serie negra completa de McIlvanney que empieza con el título Laidlaw. Si os decidís, que haya suerte en la búsqueda.

Publicado en Sin categoría.

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El riesgo como absoluto

warning-9-danger-of-death.gifRecientemente Yoriento daba un buen repaso a las concepciones comunes sobre probabilidad y estadística. En muchos de los pildorazos muestra muy bien como un concepto científico puede devenir idea supersticiosa. Muchas veces basta con que se popularice torticeramente. Así es y continuamente nos acosan con estadísticas, que requieren de una interpretación cautelosa, como si fuesen verdades por si mismas: lo que pierde la industria cultural con la piratería, los accidentes y muertes en carretera, las muertes que nos rondan por el sinnúmero de hábitos insanos que nos empeñamos en mantener, etcétera.

A veces pienso que se trata de una muy bien orquestada maniobra para deprimirnos. Pero de lo que quería hablar era de un concepto, el riesgo, que nuestra cultura está tratando de eliminar como si fuese algún tipo de epidemia a la que se puede erradicar mediante vacunas. Tengo la sensación de que cuando la gente me habla de decisiones más o menos vitales (cambiar de trabajo, montar una empresa, comprarse un coche o aconsejarme que deje de fumar, por poner unos pocos ejemplos) o bien obvian cualquier riesgo expulsando de sus argumentos toda posibilidad de fracaso o contraindicación; o bien deciden considerando que cualquier riesgo, por mínimo que sea, es inaceptable. Esto es, el riesgo se esta convirtiendo en una variable binaria: 0 ó 1, 0% o 100%.

Todos los medios nos bombardean con el riesgo de hacer casi cualquier cosa, como si sesudos científicos preocupados por la humanidad acabasen de descubrir que vivir es peligroso. Vivimos en ambientes superestériles que, según muchos, causan que nuestro sistema inmunológoco se chale de aburrimiento y empiece a tomarla con sus células colegas. Las salas de urgencias se abarrotan por hipocondrías pasajeras. Surgen por doquier prohibiciones con la ingenua pretensión de evitar cualquier posibilidad de mal. Se confiscan los cortauñas, no sea que con uno secuestremos un avión. En los manuales de instrucciones te indican que no dejes nada al alcance de los niños (ni de las mascotas) y que no lo ingieras ni lo dejes caer sobre alguien.

¿Nos extraña que con este bombardeo, los emprendedores sean tan escasos? Y, más aún, los que llegan a emprender tratan de configurar empresas totalmente estancas a todo riesgo que no sea de manual de máster en gestión y tal.

El riesgo, sin embargo es una probabilidad que no siempre estamos en disposición de calcular con exactitud; aunque casi siempre podamos, al menos, ordenar y comparar de mayor a menor. No sólo eso, el riesgo es un resultado de muchas variables; lo que ganamos por aquí, lo perdemos por allá. El riesgo es cambiante y coyuntural. Es incluso subjetivo, porque los valores de pérdida y ganancia los otorga cada uno. Iba a decir que el riesgo es, además, como la gravedad: algo omnipresente e inevitable. Sin embargo, aunque sea verdad lo de su ubicuidad, no es una constante como la gravedad. Efectivamente, el riesgo es complejo y, por mucho empeño que se ponga en reducirlo a un todo o nada, seguirá siéndolo. Intentar eliminarlo es como tratar de retener el agua entre los dedos. Y el riesgo que corremos al empecinarnos es grave.

Las analogías médicas son peligrosas, pero no puedo evitar pensar en una enfermedad autoinmune a nivel social. Todo ese control, toda esa basura estadística nos colapsa.

Por cierto, una buena y serena interpretación de cualquiera de esos datos estadísticos malvados que nos echan la encontraréis en este blog que he empezado a seguir: El Ruido y la Nueces. Recomendable para inmunizarse contra los datos gratuitos.

Publicado en Monstruosidades, Opinión.



Sketchcast: Buscando (deseperadamente) alternativas al pouerpoin

sdr-presenta-sketchcast-sketchcastcom.png Con una tabla digitalizadora no digo yo que no sea interesante está aplicación web 2.0. Pero con mi ratón, esto que os presento es todo lo que he podido conseguir tras tres intentos.

 

Sketchcast permite realizar garabatos (le llaman publibosquejos) y publicarlos. Naturalmente, dispone de todas las características 2.0: canal del autor, poder comentar los garabatos de los demás, feed RSS, etcétera. Todo esto son ideas de lo que se puede hacer, im-pre-sio-nan-te (yo, ni por asomo):

  • Crear un instructivo de cómo funcionan los bumeranes (y porque a veces no regresan)
  • Hacer un dibujito de su ex
  • Explicar una fórmula matemática
  • Crear una historieta (puede utilizar la herramienta de goma de borrar para hacer espacio e incluir varios paneles en la historieta)
  • Hacerse de un ayudante y explicar juntos un concepto… ¡las grabaciones de voz no tienen que ser exclusivamente de una sola persona!
  • Escribir una carta de amor con muchos dibujitos intercalados
  • Crear un curso en línea de lenguaje chino y explicar cómo se escribe en el sistema Pinyin
  • Crear una obra maestra y enseñar a otras personas a dibujar
  • Explicarle el béisbol a los europeos… ¡o el fútbol a los estadounidenses!
  • Crear acertijos para niños: dibujar algo y que los niños adivinen de qué se trata mientras avanza en su dibujo
  • Dibujar una escena de acción de una animación manga

(la negrita es mía)

Yo diría que es un primer paso hacia una posible sustitución del omnipresente y odiado pouerpoin. Pero si alguien es capaz de hacer una presentación decente con esto ¡Ole sus güebos y le invito a una copa! Tiene la opción de grabar audio mientras se perpetran los pintarrajos. Una buena idea que no sé si va a llegar a ser algo más. Igual me la curro un poco, porque me parece muy tentadora ¿Alguien se anima a publicar sus borrones?

Vía | Codswallop

Publicado en Web 2.0.


De esto escribiré otro día

pollosdeengorde.jpgUn restaurante empieza a tener éxito por su buena cocina, su ambiente agradable y su buen precio. Para aumentar su caja diaria se amplia el local sacrificando parte del carácter hogareño que atraía a sus comensales. Contrata a más personal. Aumentan los gastos. Se rebaja la calidad de los productos para poder servir los mismos servicios diarios y mantener el margen. Los clientes antiguos dejan de ir. Para que el comedor siga lleno se consiguen contratos con empresas que enviarán a sus empleados a comer. Las empresas aceptan pero exigen un descuento. El restaurante rebaja un poco más la calidad del producto para cubrir el margen de descuento. El comedor se llena cada día de trabajadores dispuestos a comer barato, cualquier cosa y de prisa. El ambiente del restaurante es de comidas rápidas. Los camareros no están para historias, sólo para recoger comandas y servirlas. Los comensales llegan en grandes grupos vociferantes. Los clientes que no vienen de empresas dejan de acudir. Ya sólo se sirven comidas a empresas, muchas comidas de escaso margen. Las empresas exigen mayor capacidad y menor precio. Para mantener los ingresos por encima de los costes el restaurante ajusta al máximo los productos. Se meten tantas mesas como se puede. Los trabajadores siguen yendo porque lo paga la empresa. El restaurante necesita a más y más personal. Pero tiene que pagar menos. Los camareros cada vez son menos profesionales. Jóvenes inexpertos pero capaces de soportar la presión del comedor abarrotado y el esfuerzo físico del servicio de comida continuo. La calidad del producto es ínfima para ajustar los costes. El restaurantes sigue abarrotado, sirviendo una comida infecta por un personal contratado entre la mano de obra más barata. Pero parece un buen negocio, siempre está lleno. Se abren otros restaurantes alrededor bajo el mismo patrón. La competencia aumenta. El margen se ajusta una y otra vez. Los precios ya los marcan las empresas contratantes. El escasísimo beneficio sólo se puede conseguir empeorando la comida y pagando mal al personal.

¿Os imagináis algo así? Pues se parece mucho a la industria nacional por excelencia. Premio para quien la identifique. Aunque también es un modelo de mercado cerrado que se puede aplicar a otros sectores y actividades. Pero de eso escribiré otro día, que hoy es lunes y aún estoy resacoso de la party.

Publicado en Monstruosidades.

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El semanal de anotaciones (otoño 07, 1er domingo)

paperclipo07d1.jpgEn la semana de comienzo del otoño y con todas las rentrés ya superadas, la blogosfera parece un poco ensimismada. Ha sido imposible evitar leer sobre el rankismo a raíz del artículo del semanal de EL PAÍS sobre lo que ha dado por denominar “la aristocracia bloguera”. Creo que a nadie le ha gustado, pero pienso que quienes mejor lo han explicado han sido Amalgama de letras y Error500. Otro boom semanal blogombligofílico ha sido el estudio de Gemma Ferreres sobre Tendencias en Internet 2007, una análisis basado en la frecuencia de aparición de palabras en tres blogs punteros (según un criterio rankista, claro): el de Enrique Dans, Denken Über y Error500 que también han comentado el trabajo, por supuesto. Ya sé que simplifico, pero las conclusiones apuntan a que las tendencias están marcadas por las palabras Google, Youtube, Microsoft, Windows y Apple entre otras (muy) pocas. En fin.

También en esta línea recursiva, han aparecido múltiples entradas proponiendo cinco blogs que hagan pensar según los criterios de la cadena Thinking Blogger Award. No enlazo todos los blogs premiados porqué la verdad es que casi todos están en el “blogs que leo” y también se puede seguir la cadena fácilmente hacia atrás. Lo he hecho y he añadido unos cuantos a mi reader que ha ganado unos kilos gracias al tema este.

Siguiendo con el entorno blogosférico, hace semanas que se anuncia que WordPress, nuestro querido CMS, estará de estreno en unos días con la versión 2.3. Parece que mejora mucho. Qué bien, pero creo que estoy en la línea de pensamiento de ¡Malditos geeks! de el Documentalista Enredado. Administraciones en Red siguen experimentando en Facebook y nos proponen participar en el grupo Blogosfera Pública. La verdad es que es el grupo más activo de los que he visitado. Pese a que tengo grandes reservas sobre la utilidad de Facebook, es obvia la capacidad de Alorza & Iñaki, como promotores, y la del resto de los miembros del grupo para generar comunidad.

Mucho se ha hablado, también estas últimas semanas, del libro El Poder de las Redes de David de Ugarte. Donde he encontrado el mejor análisis ha sido en la entrada de Iñaki. Sobre la web 2.0 se sigue pensando, especulando y escribiendo. Lo mejor de esta semana en Libro de Notas y Antoine’s Blog. No todo van a ser parabienes, Amalgama de letras nos recuerda las ideas muy críticas de Nicholas Carr al respecto de todo esto.

Es que no todo está en internet como dice el Documentalista Enredado. Por ejemplo, Días del Futuro Pasado nos comenta estos libros: la nueva edición del diccionario Maria Moliner, un clásico obligado (para los incondicionales de la palabra), y estos añejos libros escolares para la educación tal como la entendían en el siglo pasado (no hace tanto): entre encantadores y escalofriantes. Lo que sí puede estar en internet es tu pareja, pero no tu futura pareja, no, esto… es una larga historia que explica muy bien La Tejedora.

Acabo con las recomendaciones con una lucidísima reflexión sobre la estupidez que encontré en genís roca, una historia sobre la inteligencia creativa en Libro de Notas y, otra vez, la reflexión gráfica con el mejor humor de Mario Entralgo.

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Publicado en Weeklog.