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El semanal de anotaciones (invierno 08, 5º domingo)

ClipInnovación, organización abierta, doscero, son términos enredados de los que vamos a seguir escribiendo mucho tiempo. Esta semana destaco el artículo Empresa 1.0, Mercado 2.0 que nos trae governace después de que lo leyese en Cinco Días ¿el mercado 2.0 avanza a las empresas aún 1.0?; Alorza sigue con su serie de entradas sobre la innovación y el open-government y en esta ocasión analiza el contexto cultural: Cultura de la innovación para el oGov; y en ObEa Empresa Abierta, se recoge un artículo sobre las redes informales en la empresa y las paradojas de intentar formalizarlas. Para innovación la que va a ser necesaria para llegar a la evaluación de los directivos públicos que propone Iñaki. En relación con el cambio y la aceptación del riesgo, Presión Blogosférica cita unas palabras del creador de Gmail:

La gente tiene un concepto de lo posible mucho más pequeño de lo que realmente es posible. Así que se sienten incómodos, y tienden a atacarlo con cualquier excusa [...] Quieren pensar que todo está libre de riesgos. [leer +]

Respecto al cambio tecnológico, la pregunta de Juan Freire es si hay límites para la adaptación de las personas a las nuevas tecnologías, a raíz de estudios que muestran los cambios en los patrones de atención y aprendizaje de los nativos digitales. No he podido dejar de relacionar ese artículo con el de despuésdegoogle, El mapa y el territorio, donde nos presenta las propuestas de Alfred Korzybski sobre el procesamiento semántico. Muy interesante. En El hábitat del unicornio, encontraréis una profecía autocumplida, en este caso sesudos investigadores buscaban por enésima vez la famosa adicción a internet y, Por supuesto, la encontraron. Sobre la ciencia y sus cosas, os interesarán estos 25 aforismos sobre ciencia que enconté en Libro de Notas.

No soy apenas usuario de los servicios de Yahoo pero, en relación con la compra de esta empresa por Microsoft, me ha parecido interesante esta reflexión de Enrique Dans, Microsoft, Yahoo! y los daños colaterales, aunque sólo sea por que ha sido original entre el agobio de especulaciones al respecto.

¿Necesitáis tiempo para, entre otras cosas, leer todos las entradas de vuestro reader? Pues Microsiervos nos sugiere que consultemos este sitio: Waitless.org. Vale la pena. Ved un ejemplo de formidable ahorro de tiempo, entre muchos:

También nos traen esta imagen para que los sufridos informáticos no pierdan su precioso tiempo:

sufridos informáticos

Hasta ahí dio la cosa de sí.

Publicado en Weeklog.


That’s Entertainment

That’s EntertainmentMe estoy planteando seguir o no con la música de los sábados. La verdad es que el equilibrio entre una cierta disciplina y la rutina no siempre puede mantenerse y es fácil caer en la reiteración obligada. Algo así me ocurre algunas semanas con los temas musicales cuando quiero elegir uno para el sábado. Por un lado, la sistemática hace que me fuerce a evocar alguna música y eso me lleva a viejos encuentros con mi colección; por otro, algunas veces la elección me resulta más forzada que sincera. Debe de ser por el trasfondo emocional de la música, que no se deja manejar fácilmente por voluntades racionales.

Vaya rollo os estoy soltando para tan sólo comentar que estoy pensando en sustituir la periodicidad por la espontaneidad. Probablemente lo haga y, simplemente, ponga música cuando me apetezca compartir un tema por vete tú a saber qué razones, sea sábado o no.

Y, precisamente, mientras pensaba en dejar esta entrada tal cual, me ha venido a la cabeza la frase “That’s Entertainment” el título del exhuberante documental de la Metro-Goldwyn-Mayer. Os dejo el tema principal, del mismo nombre, cantado por Fred Astaire. Qué cosas.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Y aquí, con Gene Kelly. Vaya par.

Publicado en Música.


Contrastes

Oscar WildeNo sabéis cómo me ha alegrado (y entristecido ¿porqué no?), por razones de índole personal y biográfica, encontrar esta entrada sobre Oscar Wilde y su obra De Profundis en el blog del amigo Dampyr.

Aunque no veo nada malo en nuestros actos, sí veo que puede haber algo malo en lo que nuestros actos hacen de nosotros” O.W. De Profundis

No puedo dejar de preguntarme en qué librería, y de quién, estará mi ejemplar que no encuentro, o en qué caja no recuperada tras una mudanza.

Y no os podéis ni imaginar qué poco me ha importado esta noticia que parece ser el bombazo del día con todo lo que pueda significar.

¡Ay! Tanto afán intelectual y dinámico…

Así es la vida.

Publicado en Al vuelo.


Objetivos de colores

Objetivo BirmaniaHablando de planificar nos encontramos con los objetivos. Esa si que es palabra molona. En general, siempre he considerado a los objetivos como herramientas de concreción. Suelen ser secos, áridos por que son (deberían ser) esencialmente pragmáticos. No siempre se cae en que el objetivo (sustantivo) como expresión de un resultado deseado está relacionado con el concepto de objetivo (adjetivo) como algo que puede medirse y dar los mismos resultados con independencia que quién lo mida y cuantas veces lo haga. Aunque tampoco hay que irse al concepto de objetividad científica, bastaría con el concepto común de objetividad, un ánimo de no influir en un enunciado con posiciones personales.

En cualquier plan hay espacio para justificar y explicar, dar razones e, incluso, hacer literatura para convencer. Pero a la hora de hacer objetivos, amigo, se trata de concretar. Así de simple. Por eso me maravilla la cantidad de trucos que se utilizan para evitar esa concreción simple, sencilla y clara. Para objetivos, colores.

  • Todo el que gestiona presume de sus objetivos. Después resulta que llaman objetivo a algo así como “mejorar tal o cual cosa” lo que, coincidirán conmigo, de objetivo tiene poco. Pocas cosas hay más subjetivas que el concepto de mejora. Claro que así nunca fallas, siempre podrás argumentar que en alguna medida, bajo alguna perspectiva, según algún criterio, la cosa ha mejorado. Este tipo de objetivos son muy populares y se encuentran por doquier. Usan palabras contra las que no puedes argumentar sin que te tachen de cínico ¿Cómo va a ser malo un objetivo que hable de mejorar?
  • Hay otro estilo para conseguir objetivos infalibles y es enunciar un resultado implícito en la propia acción. Se trata de objetivos muy tramposos que están conseguidos en cuanto empiezas a actuar. Por ejemplo, muchos objetivos formativos consisten en “presentar tal tema“, “exponer tal idea” o “formar a los participantes en tal cosa“. Fácil ¿verdad? En cuanto te pongas ya los has conseguido. Empieza la sesión y sueltas algo sobre el tema y objetivo conseguido, ya he presentado el tema. Das la formación y ya has formado, y así. La cosa es que nadie sabe si alguien ha aprendido.
  • Existe la modalidad del listillo, que consiste en enunciar objetivos superlativos, que después no hay dios que pueda comprobar, tienen enunciados severos como “reducir el porcentaje de exudoración en tres puntos en relación a la media de de las medidas del último lustro“. Quedan bien, el tipo domina el tema; y después demuestra tú que el objetivo no se ha conseguido. Si ni sabes de qué está hablando, y si preguntas pareces tonto.
  • También, claro, te encontrarás con los objetivos simplemente estúpidos, los que enuncian falsos éxitos; cosas como “atender a los clientes“, “cumplir con la legislación” (sólo faltaría), “mantener la calidad” (aunque sea ínfima). encontrar obviedades tienen su mérito, pero no es eso, no es eso ¿Para qué ponerse a hacer planes para conseguir lo obvio?
  • Una modalidad que me gusta mucho es la de los objetivos trabalenguas Evitar no decrementar los porcentajes de crecimiento” Genial ¿verdad? A ver quién es el guapo que lo entiende y lo comprueba.
  • Un ardid muy astuto consiste en redactar el objetivo sin acción alguna, por ejemplo: “estudio de viabilidad de las nuevas instalaciones“. La trampa es que después no se sabe si se trataba de estudiar atentamente a las nuevas instalaciones para ver si eran viables, si de leer el estudio que ya estaba redactado, si de redactar un estudio, en fin… Este truco también goza de gran aceptación entre el manájemen.
  • Finalmente, a falta de más capacidad taxonómica, restan los objetivos negativos: “no perder facturación“, “no aumentar los accidentes laborales“, “no incrementar el personal“. Virgencita, virgencita que me quede como estoy. Todos quietos, no la vayamos a joder.

Objetivo BirmaniaO sea, que con tal de no plasmar un objetivo tal cual, la inventiva ha dado para una gran cantidad de modalidades, tan distantes entre sí como la peli de Raoul Walsh y el grupo de chicas del mismo nombre de la movida.

De nuevo, habrá que aclarar que no me deslumbra el brillo del logro. Pero si nos ponemos a definir logros y resultados, hagámoslo con propiedad, que para perder el tiempo escribiendo objetivos como churros, mejor nos vamos a tomar unos ídem con chocolate.

Mucha desidia es lo que hay.

Publicado en Consultoría, Método, Opinión.

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Planificar

El golpeLa vida es eso que nos pasa mientras hacemos otros planes” ¿De quién será esa frase? A veces las palabras me asedian o, simplemente, una palabra se me queda atascada entre neurona y neurona y tengo la sensación de que aparece por doquier. “Plan” y “planificar” me vienen rondando hace un tiempo y empiezo a sentir esa comezón que me lleva a escribir para exorcizarlas.

Yoriento tiene parte de culpa, que últimamente se ha puesto pesado con eso de la planificación ;-) ; pero no es el único. A los consultores, la gente le gusta pedirles planes. Es lo que más nos piden. Nuestras propuestas son planos del tesoro de la organización soñada. Planificamos como conseguir que nuestro cliente haga planes. Planificamos proyectos de introducción de la planificación estratégica en los planes de las empresas. Es el plan de cada día.

Pero ¿hay algo más cierto que “La vida es eso que nos pasa mientras hacemos otros planes“? El autor de esa frase se tomaría unas copas a gusto con Ambrose Bierce, un pesimista profesional y el autor de El Diccionario del Diablo (The Devil’s Dictionary) que define planear como “preocuparse por encontrar el mejor método de lograr un resultado accidental“. Buscando más referencias a las palabras “plan” y “planificar”, he visto que, en la Wikipedia, la entrada de “plan” es un artículo delicioso y descreído, mientras que el de “planning” es completo y sobrio como suelen ser la mayoría. Esta diferencia de estilos la he encontrado de lo más acertada, porque planificar está muy bien visto como actividad y como concepto, tiene caché, es prestigioso; mientras que los planes… no se los suele creer ni su padre. El artículo de “plan” de la Wiki, precisamente nos trae tres citas al respecto de esta diferencia entre los planes y la planificación:

Plans are of little importance, but planning is essentialWinston Churchill
Plans are nothing; planning is everything.Dwight D. Eisenhower
No battleplan survives contact with the enemy.

No se vayan a creer que soy un enemigo de los planes. No ¿No? Que no. Soy un gran planificador, me manejo con las tecnologías de la planificación, la defiendo siempre que me encuentro con el caos, pero soy un detractor de los planes tomados como la panacea, las guías definitivas a la tierra prometida. Muchas veces el plan es una excusa para la rigidez de ideas y para no pensar, para dejar de estar atento a lo que pasa mientras se ejecuta el plan. El plan como un método para pensar ordenadamente en cómo conseguir un objetivo, para tener en cuenta diferentes factores, incluido el tiempo y los recursos, es un gran ejercicio. Pero de ahí no pasa. Pretender que un buen plan es una garantía es necedad y poco seso. No es plan.

Ahí lo dejo por hoy, que no tengo más tiempo y tengo, en cambio, otros planes; pero volveré, que tengo planificado hablar más de planes.

[Imagen: Para plan, el de El golpe (The Sting)]

Publicado en Consultoría, Método, Opinión, Proyectos.


El fin del pequeño comercio…

Visto en el capítulo octavo de la sexta temporada de The Sopranos. El pequeño comercio se extingue y una forma de vida, más o menos romántica, con él ¿Qué pensáis?

Publicado en Al vuelo, Cambio, Organizaciones.

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San Crispín y el liderazgo

Henry VHablamos por aquí, de vez en cuando, de liderazgo, jerarquías y directivos. Confieso que es un tema con el que suelo sentirme bastante incómodo. Especialmente respecto al tema del liderazgo, sobre el que creo que se ha escrito mucha basura para directivos en busca de soluciones infalibles, y se han diseñado una cantidad ingente de cursos que habría que calificar entre ingenuos y sinvergüenzas.

En algunos temas, la buena literatura ofrece más y mejor inspiración y consejo, aunque digerirla no sea tan fácil como la bazofia de los libros-potito para directivos. Así, sobre el papel del líder (del rey), Shakespeare escribió unas reflexiones imprescindibles tanto por la calidad de los textos como por su profundidad. Al respecto, recomiendo la visión de su obra Henry V en el formato de la película que dirigió Kenneth Branagh en 1989. Las obras teatrales de Shakespeare hay que verlas antes de leerlas, ya que sus textos se disfrutan mucho más después de verlos interpretados, que era, en definitiva, para lo que fueron escritos.

Uno de los textos más famosos de la obra de Henry V es el discurso del rey del día de San Crispín, una arenga como pocas para “motivar” a un ejército harapiento, agotado y que se enfrentaba a un enemigo que le superaba en una proporción de más de cinco a uno. Existen un montón de teorías sobre porqué el escaso, agotado y mal pertrechado ejercito inglés ganó en la batalla de Agincourt. El artículo de la Wikipedia es una gozada para quien guste de leer sobre estrategia militar, y se pueden encontrar muchas páginas donde se analiza esa batalla. Nunca sabremos qué papel jugaron en la improbable victoria las palabras del rey antes de la lucha. Pero si fueron las que Shakespeare escribió y si el rey actuó como Kenneth Branagh interpreta, algo tuvieron que ver, sin duda.

Tuve ocasión de utilizar este vídeo después de un curso sobre liderazgo que me tocó dar cuando no podía o no me atrevía a negarme a formar en según que temas. Naturalmente, este vídeo no estaba en el programa. Fue mi aportación para dejar entre los participantes algo digno de recordar. La gente lo vio en silencio y el debate posterior sobre lo que de verdad significaba el liderazgo superó con creces el resto del curso. He aconsejado el uso de este vídeo a otros colegas y para diferentes temas (valores, motivación, comunicación) y en todos los casos se demuestra que los clásicos son capaces de generar un debate que pocos profesionales del management y de la consultolabia podrán nunca siquiera imaginar.

Vale la pena analizar el vídeo, los matices de las palabras y de los gestos, los sobreentendidos que desliza el mensaje, en fin, que vale la pena verlo y volver a verlo con calma y tomando notas.

Permitidme, pues, esta versión alternativa del mismísimo Shakespeare sobre todo esto de los jefes.

Publicado en Citas, Equipos y personas, Palabras.

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